Un desconocido cuento de Navidad venezolano

Por Luis Manuel Aguana

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Primero, el desconocido cuento de Navidad venezolano:

San Nicolás con su espuerta llena de juguetes, su barba fluvial y rebosado su corazón de ternura inocente entra en la casa del compañero Viriato. Toca discretamente a la puerta:

– ¿Quién es?

– Yo, San Nicolás, el Santo.

– Pase anciano, ¿qué desea?

– Le traigo al nene unos juguetes.

– Imposible que se los reciba, el niño mío no cree en Ud.

– ¡Ah! ¿En el Niño Jesús, sin duda?

– ¡Qué va! Mi hijo no cree en ni el pan de trigo, es un niño laico, es un ateísta precoz.

El excelente Santo se aflige.

– Yo le traía una locomotora y un juego de boliches. Pero si a ese niño le sobra malicia y le falta la fé, me parece inútil dejárselos.

– San Nicolás, usted fue en vida un hombre simple y lejano a las sutilezas. Le da usted demasiada importancia a la fé. Creer o no creer, la ilusión es todo. Mi pobre hijito no ha perdido su inocencia. El es en el fondo tan inocente como todos los hombres mayores que perdimos la fé pero siempre estamos esperando…Vea Ud. al acostarse dejó sus zapataticos en la mitad del cuarto. El es un chico muy inteligente, sabe que yo estoy sin trabajo, sin un centavo. Sabe que su infeliz mamaíta murió, sabe que estamos abandonados de la suerte. ¿Por qué coloca esos zapatos abiertos y desgarrados que parecen pedirme por sus muchas bocas un regalo para su amo? ¿Qué espera ese pobre niño?

– En que se cumpla el suave milagro,

La faz del bondadoso Santo resplandece de piedad y de indulgencia:

– Vaya, vaya, hijo de todos modos les dejo esos juguetes. No le digas que en realidad me viste. No te creería, discutiría contigo, le entraría la duda, desconfianza de ti. Saldrían a relucir todas esas frases de relumbrón, que tal vez tu mismo le enseñaste, todas esas ideas que llamas racionalistas. ¡Cómo si lo extraordinario no fuera razonable! En fin, deja más bien a su corazón que interprete el sentido de este hallazgo.

– Mañana simplemente creerá en usted porque mañana se despertaría feliz y los felices, de necesidad, son ingenuos.

– Es posible.

Y San Nicolás algo aligerado de su alegre carga pero entristecido bajo el peso de dolorosa incertidumbre, se adentra en la casa del opulento doctor Tal y Cual. Toca el timbre, una doméstica abre:

– ¡Qué susto! ¡Quién es usted?

– San Nicolás; los niños me escribieron…

Sale la señora.

– ¿También a usted? Esos niños son muy ambiciosos: ya le habían escrito al Niño Jesús, lo mismo piensan hacer con los Reyes Magos. Generalmente ustedes son demasiado generosos con ellos.

– Señora, la fé de esos niños nos conmueve…

– ¡Um! No creo mucho en esa fé.

– Sin embargo usted decía…

– Hay para desengañarse! La ilusión de la Noche Buena ha quedado para nosotros, los padres. Ellos, los niños, han roto su encanto ellos mismos. No creen en Ud.

– No obstante, me escribieron…

– Precisamente al hacerlo, dicen de su poca fé y desconfianza: para pedirle algo a los santos no se necesita otro testimonio que la conciencia.

– Así es, señora, antes no se estilaba esto. Era más descansado y procuraba más alegría y sorpresa; yo distribuía los juguetes a mi arbitrio: los niños no sabían de antemano lo que le iba a dejar en sus zapatos. En cambio, ahora…ya no soy el alegre Dictador, héme aquí convertido en un chico repartidor. Aquí está la lista de los niños. A ver, señora…¿dónde pongo el pedido?

Autor: Tony Manrique, 19 de Diciembre de 1936. Radio Crónicas Navideñas, Semanario Fantoches, Pág. 5, Año XIV, No. 567.

Con gran cariño les obsequio este 24 de Diciembre esta desconocida historia de la Navidad venezolana, publicada hace 83 años para la Nochebuena de un país a un año de haber salido de una dictadura, con el objeto de hacer varias reflexiones que creo importantes como acostumbramos en esta época. Esta historia navideña es hermosa pero muy dura, como suelen ser a veces las enseñanzas. ¿A cuál de estas dos visitas creen ustedes que corresponde la Navidad venezolana de hoy? ¿La de aquel niño que no cree pero tiene fé, o la de aquellos niños que sin importarles la fé, saben de cierto que recibirán regalos del “chico repartidor”? En ambos casos “no creen” en San Nicolás pero por razones diferentes, pero el primero espera un milagro. Y seguramente comenzará a creer en ellos al ver los juguetes el día de Navidad. Los otros niños no creerán nunca pero siempre recibirán.

Venezuela tozudamente coloca hoy sus zapaticos en el medio del cuarto esperando algo que su lógica irrebatible le dice que no llegará. Pero los pone. ¿Por qué lo hace? ¿Qué espera? El Santo nos da una respuesta: “En que se cumpla el suave milagro”. ¿Cuál regalo será más apreciado? El que no se espera…

No dejo de comparar los otros niños con aquellos que en Venezuela siempre recibieron sin importar lo que sucediera. Y están tan seguros que recibirán que les pidieron a los dos, a San Nicolás y al Niño Jesús, y se disponen también a pedirle también a los Reyes Magos. Sin duda recibirán dentro y fuera de esta tragedia. Para ellos San Nicolás será un mero “chico repartidor”, porque sin importar quien reparta ellos tendrán lo suyo. Este año los repartidores que se alzaron después del 23E se ocuparon bien de eso.

Pero la gran mayoría es esa Venezuela de corazón grande. La que sabe que su padre está sin trabajo y su mama se murió. Y aquellos a quienes corresponde repartir “los regalos” de un mejor futuro para la familia venezolana deberían sorprendernos a partir de esta Navidad 2019. Los venezolanos dejamos de creer en ellos por cuatro años de desencantos, en especial este último devastador de promesas incumplidas.

Pero ¿quién sabe? Puede ser que en el año 2020 se cumpla el “suave milagro” como el que un damnificado de Vargas, devenido en “chico repartidor” de regalos para aquellos que siempre recibieron, recuerde su propia condición, dándole de inmediato una sorpresa a esa Venezuela que perdió la fé, y dejando que lo extraordinario se haga razonable, y brindando felicidad a los que por tenerla son ingenuos. Solo así, muchos comenzaríamos a creer…

Con el profundo deseo de que se cumpla para Venezuela ese “suave milagro” de este desconocido cuento de Navidad venezolano, reciban todos mis seguidores en TICs & Derechos Humanos, la más hermosa Navidad posible este duro 2019, en la convicción y la fé de que el Hijo de Dios que nace hoy no nos abandonará…

Caracas, 24 de Diciembre de 2019

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Una solución grancolombiana

Por Luis Manuel Aguana

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Dedicado a la memoria de

Antonio Nicolás Briceño Braun, insigne grancolombiano

Esta era la situación política de la Gran Colombia, en preludio a la separación de ambos países hermanos, relatada por el Capitán de Fragata Luneau, de la marina de guerra francesa en su informe al Ministro francés de la Marina. Luneau se encontraba en misión en las costas venezolanas en diciembre de 1824, y que según Carlos A. Villanueva (1),  “Es el cuadro de la situación de Venezuela  a fines del año 24, pero, en verdad, el de toda la América española”:

“…En el congreso, así como en toda la república, existen tres partidos perfectamente definidos. El primero se compone de los que se conservan leales al antiguo régimen, y cuyas filas se aumentan con celeridad, llenadas por el descontento de los otros dos. Dicho partido desea volver a la dominación de España, pero con modificaciones a las antiguas leyes. El segundo aspira a una república federativa que diera, a cada departamento o provincia, el derecho a administrase por sí mismo. El tercero quiere la república tal como existe actualmente. Este último es el menos fuerte. Se asegura que los tres están prontos a chocar, y por lo general se piensa que con un pequeño esfuerzo podría recuperar España sus derechos sobre este país. Más para semejante cosa se necesitaría el envío de personas de toda confianza y mucho más dinero que soldados. Con oro se compraría a estos fieros republicanos, todos divididos entre sí y queriendo independizarse los unos de los otros. Importaría enviar especialmente a generales enemigos de crueldades, pues estos procedimientos, por lo común empleados con exceso por los que  perdieron este vasto país, han contribuido más a la independencia de América que la fuerza de las armas de los independientes.

Todos los recursos se agotan cada día de más en más; los tesoros públicos son dilapidados por los jefes, y, si a esto se une la mala administración que rige, es imposible atender a los gastos no obstante los empréstitos cubiertos por Inglaterra; el comercio es casi nulo: los almacenes están repletos de mercaderías inglesas y americanas que no encuentran salida; por todas partes solicitan las nuestras, preferidas siempre a las demás. Las producciones de la tierra disminuyen de una manera alarmante a causa de la falta de brazos. Los negros que se habían mantenido hasta ahora fieles a sus amos en cumplimiento de una antigua costumbre, ahora los abandonan dejando las tierras incultas. Los mismos frutos que pueden cosecharse han perdido la mitad de su valor por causa de la baja sufrida en todos los mercados de Europa. El numerario ha desaparecido completamente de la circulación causando la necesaria tirantez en las transacciones. Por otra parte no se encuentra buena fe en nadie y los comerciantes, por lo tanto, no trabajan sino con temor y desconfianza. Este estado de cosas ha conducido al país entero a una extrema miseria. Yo he quedado sorprendido del enorme cambio ocurrido en el transcurso de tres años, es decir, desde mi primer viaje a estas costas…” (1)

No puedo menos que asombrarme con este informe. Primero la situación de los partidos. Unos, los mayoritarios, ¡queriendo regresarse a España!, los segundos pensando en una federación, compuesta por un lado por la Nueva Granada y por el otro Venezuela, y la minoría, quienes apoyaban el proyecto grancolombiano centralizado de El Libertador.

¡Cualquier venezolano común pensaría que la cosa debió ser precisamente lo contrario! Después de tanta sangre derramada en una guerra encarnizada de independencia, este observador detecta que en ese momento no era necesario que los españoles enviaran soldados para recuperar los territorios liberados, ¡sino alguien con el suficiente oro para comprar a los generales! La corrupción de los jefes era rampante, como ahora. Y la situación económica ni se diga. En aquel entonces no existía el concepto económico de la hiperinflación, pero definitivamente sus efectos fueron los mismos: destrucción de la base productiva y monetaria, desaparición de la mano de obra, escasez de efectivo, desconfianza del comercio, en resumen, miseria para el pueblo.

Siendo esa la situación política de la Gran Colombia a tres años de la Constitución del Congreso de Cúcuta de 1821, ¿aprendimos algo de esta experiencia histórica? Los pueblos que desconocen su historia están condenados a repetirla. Los procesos políticos que están discurriendo en diciembre de 2019 en Venezuela, y cuyos efectos se parecen notablemente a los vividos en diciembre de 1824 (conservando las distancias), ¡hace 195 años!, desatan consecuencias irreversibles de una magnitud inimaginable, como las que se desataron en esa época y cuyo primer resultado fue la destrucción de la obra insigne del Libertador, la Gran Colombia..

En este punto formularé aquí una proposición: nos encontramos en un problema de proporciones, semejante al que terminó con la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Un problema de un tamaño tan descomunal que requiere, sin exagerar, de un genio como el del Libertador. En consecuencia, el problema no es solo de los venezolanos, sino también de los colombianos. Y voy más allá: se ha dicho en Colombia que hasta que se resuelva el problema de Venezuela no se resuelve el problema en Colombia. Y es verdad. Lo que no se ha dicho –hasta ahora- es que la solución la debemos formular CONJUNTAMENTE y entre ambos realizar lo que sea necesario para desmontar la mafia delincuencial y terrorista que abate a ambas naciones. Si eso les parece imposible, sigan leyendo.

Esta estrategia conjunta debe ir mucho más allá de expulsar a los narco-delincuentes y terroristas del poder en Venezuela. Eso solo sería el comienzo, aunque sea muy difícil llegar a él. Deberá incorporar una solución que implique el Desarrollo Sustentable conjunto colombo-venezolano como un problema de Estado, como si aún estuviéramos unidos en la Gran Colombia. Tomamos las palabras del novelista mexicano Carlos Fuentes, a raíz de los atentados de Londres el 7 de julio de 2005 y citadas por Manuel Rodríguez Becerra, ex Ministro de Medio Ambiente de Colombia: “se requiere expulsar el terrorismo de sus nidos mediante el desarrollo. Donde hay mejores niveles de vida, educación y salud, donde los ciudadanos sienten que son accionistas del progreso y la libertad, el terrorismo no encuentra suelo fértil…” (2).

Es por eso que la solución debe ser conjunta. Nada de lo que hagamos en Venezuela unilateralmente, como el tristemente célebre mantra de los tres pasos, funcionará sin esa condición porque ambos países nunca viviremos en paz. Debemos pensar en grande como pensó Bolívar. A partir de ahora el liderazgo político debería mirar este problema desde una perspectiva magnificada, como no se pudo percibir cuando ocurrieron los acontecimientos históricos de finales de la década de 1820 y comienzos de 1830. Ese es el tamaño del problema que ambas naciones tenemos, por lo que su solución deberá tener la misma proporción. ¡Una solución grancolombiana! Y esa solución sería el primer paso para resarcirle al Libertador el clamor de la unión de su última proclama, y una manera de reencontrarnos en la historia con su sueño de ver a nuestros pueblos unidos…

Caracas, 19 de Diciembre de 2019

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  • Carlos A. Villanueva, La Monarquía en América, El Imperio de los Andes, Págs. 12, 15-17, Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas, Librería Paul Ollendorff, 50, Chaussée D’antin, 50, Paris 1913.
  • Arnoldo José Gabaldón, Desarrollo Sustentable, La Salida de América Latina. Prólogo de Manuel Rodríguez Becerra, Ed. Grijalbo, Caracas 2006, ISBN 980-293-344-9

El Efecto West

Por Luis Manuel Aguana

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Soy un profundo admirador de la obra de Morris West. Tal vez para aquellos más jóvenes les remito a la dirección de Wikipedia para que lo conozcan, busquen su obra y la lean (https://es.wikipedia.org/wiki/Morris_West). Para los mas viejos como yo disfrutamos en nuestra juventud sus extraordinarias novelas como “Las Sandalias del Pescador”, y su ultima y magistral, “Eminencia” donde muchos dicen que antes de su muerte predijo la venida de un Papa argentino. Pero la novela de West que mas me impacto fue “Los Bufones de Dios”, de la cual hice una referencia de carácter político en el 2012 por las elecciones de ese año (ver Los Bufones de Dios, en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/02/los-bufones-de-dios.html), referencia que haré en esta nota pero por otras razones de igual importancia.

Les hago el mismo cuento corto para que se ubiquen en el contexto: “Los Bufones de Dios”, relata la visión de un Papa, acerca de lo que ocurriría luego de la destrucción atómica del mundo por parte de las potencias. El Papa intenta comunicar a todos su visión a través de una Encíclica Papal pero es obligado a abdicar y es internado en un monasterio con voto de silencio. Fundamentalmente el relato del Papa y su Encíclica no trataba de discutir que las potencias volaran al mundo en pedazos, eso lo daba por descontado. Las visiones del Papa de la novela de West profundizaban acerca de lo que tenía que hacer la humanidad, no para evitar la hecatombe, sino prepararse para sobrevivir a ella. Eso es lo brillante del planteamiento. Llamaré a esa actitud El efecto West. Esto es, ante la inevitabilidad de un proceso maligno, no hay que preocuparse por evitarlo, sino más bien preocuparse por prepararse para sobrevivirlo y ganarle a sus consecuencias.

Después de pedirle la renuncia a Juan Guaidó –y recomendar también que hacer-, denunciar los latrocinios mutuos del régimen y su oposición, soportar los oídos sordos de quienes no desean que el pueblo se pronuncie y a través de una Consulta Popular Plebiscitaria indique el camino que debemos seguir, tenemos al frente de nosotros un proceso indetenible e inevitable de negociación y cohabitación electoral, probablemente con el beneplácito de todos los factores opositores del país. ¿Resolverá eso el problema de los venezolanos? Nosotros creemos que no. Eso es como tratar de sobrevivir a un cáncer y olvidarlo tomando aspirinas. Debemos entonces prepararnos para lo que vendrá.

Lo primero que enfrentaremos será la corriente electorera de unos partidos opositores que unidos con el régimen narcoterrorista nombrarán unos Rectores del CNE, si llegan a un acuerdo conveniente a las partes. Hasta ahora no lo han nombrado porque no se ponen de acuerdo en la composición, pero si no lo hacen, los delincuentes de Miraflores terminarán sometiendo a la Asamblea Nacional y terminarán remitiendo el caso al TSJ del convicto de la Av. Baralt. Pero de lo que no nos salvaremos en el 2020 es de unas elecciones con un CNE del régimen con unos partidos opositores, comenzando por el de Juan Guaidó participando; y cuidado y si no también con la participación de muchos otros que hasta ahora ni nos imaginamos y que se dicen de oposición radical.

Eso le dará un aura de legitimidad al proceso y eso es precisamente lo que quiere Maduro: enviar la percepción que la próxima Asamblea Nacional que comienza el 2021 es legítima, siendo todo lo contrario cuando su base de sustentación es tan irrita como la misma Asamblea Nacional Constituyente del régimen.

La gran pregunta es: ¿les daremos los venezolanos legitimidad a esas elecciones con nuestra participación aunque sea de unánime participación opositora, con Maduro en el poder? A la pregunta que le hicieron a Guaidó en la entrevista de El País de España (ver Crisis Política en Venezuela  https://elpais.com/internacional/2019/12/15/america/1576427053_816944.html) P. ¿Estudia la posibilidad de unas elecciones sin que se cumplan las otras dos variables? (esto es, Cese de la usurpación y Gobierno de Transición) R. Hay que tener unas elecciones libres. Sin un nuevo CNE no existe una elección libre. El gran dilema es: ¿es posible poder tener la reinstitucionalización y la garantía de una elección presidencial con Maduro en Miraflores? Eso es un debate en curso.”. Guaidó se equivoca al decir que sin un nuevo CNE hay elecciones libres. ¡Por favor! ¡El CNE no condiciona eso! Lo que condiciona unas elecciones libres es el efectivo Cese de la Usurpación que no se ha dado. Y si Guaidó y su gente todavía están debatiendo eso, es mejor que renuncien como en efecto se lo hemos solicitado. En esa sola pregunta se dilucida el problema de Venezuela.

Entonces como ya es un hecho cumplido que nos veremos de cara a unas elecciones con el régimen el año 2020, repitiendo en una peor versión el año 2019, debemos olvidarnos como sociedad civil de estos representantes para comenzar a trabajar en algo nuevo. Y ustedes dirán, ¿cómo que algo nuevo? Y aquí les hablaré como el Papa de la Encíclica de la novela de West: organizarnos los ciudadanos para cuando comiencen a caer las bombas. La primera aproximación es el Artículo 333 Constitucional: “…todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” porque la constitución dejo de ser observada por acto de fuerza, no solo por los delincuentes que nos desgobiernan sino para aquellos que debieron hacerlo porque están “investidos de autoridad”. Ya de aquí en adelante se vale todo, comenzando por desconocer esas elecciones y movernos en consecuencia.

Cada Comunidad, cada Municipio, cada Estado, cada organización de la Sociedad Civil, cada Universidad, cada Iglesia de cualquier fe, cada gremio de trabajadores y empresarios, cada personalidad con influencia, todo el mundo, tendrán pronunciarse por una solución, si es que no están de acuerdo con la solución política de convivir con Maduro y sus delincuentes, y aquellos que se dicen políticos deberán luchar por ella. Al frente de esa lucha deberán ponerse sus líderes naturales y legítimos, pasándoles por encima a quienes nos han persistentemente engañado. Si esa masa crítica social no se expresa abierta y contundentemente, nos vencerán quienes han usado la política para enriquecerse. No estamos dispuestos a quedarnos tranquilos y si no podemos parar lo que viene si podemos comenzar a organizarnos para lo que vendrá.

En la novela de West eso se expresó, antes de que empezaran a caer las bombas, en la creación y multiplicación en todo el mundo de comunidades con autonomía de vida con capacidad suficiente para procurarse por ellos mismos los elementos básicos para su subsistencia. Sin llegar todavía a ese extremo (que de una u otra forma en algunos lugares del país se está llegando a eso por obligación) y antes de la disolución del Estado tal y como lo conocemos, el rechazo contundente a una manera de hacer política que despreciamos todos los venezolanos, logrará la concertación común necesaria para una nueva forma de resistencia civil que nos lleve a una solución en la que todos nos acordemos. Ya estamos trabajando en ella antes que comience el Efecto West…

Caracas, 16 de Diciembre de 2019

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¿Y después de Guaidó, qué?

Por Luis Manuel Aguana

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Es una pregunta inmediata imposible de eludir. No se puede solicitar la renuncia del Presidente Encargado Juan Guaidó, como ya lo hice en mi última nota (ver Presidente Guaidó, váyase en paz, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/12/presidente-guaido-vayase-en-paz.html) sin decir que tendría que venir después. Esta solicitud de renuncia no debería extrañar a quienes al igual que el resto de los venezolanos hemos presenciado el desmoronamiento de su presidencia tras los escándalos de corrupción protagonizados por su entorno de colaboradores inmediatos y ahora, lamentablemente también, por sus familiares directos según las denuncias hechas a su padre y hermano (ver denuncias en https://www.lechuguinos.com/padre-guaido-adquirio-taxis-espana/ y http://www.redpres.com/t34758-investigan-en-espana-a-hermano-de-juan-guaido-por-corrupcion-en-el-caso-odebrecht).

Venezuela resulta ser el único país del mundo donde ante las denuncias de corrupción los funcionarios no dan explicaciones de ningún tipo y en lugar de otorgar todo el espacio para que se investiguen los hechos, al contrario se escudan tras su condición, atornillándose aún más en sus cargos. En cualquier otro país funcionarios en situaciones semejantes renuncian sin que se lo soliciten. Por eso me ha llamado mucho la atención la reacción de algunos destacados personajes en las redes sociales insultando de manera virulenta la solicitud de renuncia, indicando que sin Guaidó se cae la República, palabras más, palabras menos. Y yo me pregunto, si a estas alturas para salir del gravísimo problema por el que pasa Venezuela dependemos de una persona, estamos sumamente mal.

Guaidó llegó allí en unas circunstancias políticas perfectamente conocidas, que debieron haberse iniciado el 16 de julio de 2017 con el voto mayoritario de los venezolanos en la consulta popular de esa fecha. Lamentablemente nuestro liderazgo político desatendió ese mandato, retrasando 2 años que se impusiera un Presidente legitimo por una circunstancia que se dio al haber el régimen adelantado las elecciones que correspondían para finales de 2018. Y mi pregunta es, ¿y si Maduro no las hubiera adelantado, existiría Juan Guaidó? Por el contrario tendríamos a Maduro “legítimamente” instalado en Miraflores con los votos de la ruleta arreglada de Tiby en el CNE. Esa es otra razón para decir, como ya dije antes, que el problema no es, ni sigue siendo Juan Guaidó.

El Presidente Encargado debería separase del cargo para abrir el juego a otras fuerzas. Si los diputados insisten en ese Estatuto de la Transición inconstitucional, el régimen seguirá avanzando. Fundamentalmente la renuncia de Juan Guaidó como Presidente Encargado pondría el juego como estaba antes del 23 de Enero de 2019, pero con una diferencia. Le daría la oportunidad a la Asamblea Nacional de escoger con mucho cuidado a quien debe liderar lo que he llamado un Comando de Crisis, y colocar a la cabeza, en el puesto de “Presidente Encargado según el artículo 233”, al sucesor de Guaidó, acompañado de los venezolanos más lúcidos y representativos de la sociedad civil, de una ética y moral indiscutibles. Un “dream team”, en las áreas escogidas más importantes.

El sucesor de Guaidó no tendría que ser obligatoriamente un Diputado de la Asamblea Nacional, pero si debe, claro está, ser acordado por ella de una manera legitima, como se procedió en 1993 con Ramón J Velásquez, como lo explique en una nota anterior (ver El problema no es Guaidó, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/12/el-problema-no-es-guaido.html). Este equipo debería ser escogido y juramentado, para luego inmediatamente salir del país y comenzar una lucha con renovada fuerza para expulsar al régimen, por cualquiera sea la vía escogida entre ellos y la Comunidad Internacional. No estoy planteando un Gobierno en el Exilio porque este grupo NO TENDRIA FUNCIONES DE GOBIERNO tal y como las conocemos, que serían restringidas a las necesarias para la recuperación a Venezuela. Sus funciones se limitarían UNICA Y EXCLUSIVAMENTE a lograr como objetivo principal expulsar al régimen, pero con la legitimidad que les daríamos todos los venezolanos.

Ante la posibilidad cierta de que el régimen recupere la Directiva de la Asamblea Nacional a punta de maletas verdes, único poder legitimo reconocido internacionalmente, la salida no puede ser “repetir” a Juan Guaido, sino trancar el juego con una jugada inesperada, recuperando la credibilidad de los venezolanos. Pero no lo harán. La corrupción les ha atado las manos. La propuesta anterior no es más que lo que mi atormentada imaginación querría que sucediese, si a los políticos de esa Asamblea Nacional les doliera de verdad la situación de millones de venezolanos y estuvieran pensando en el país y no en sus propios bolsillos o intereses políticos, hablando crudamente.

De hecho nada les hubiera impedido hacer exactamente lo mismo después del 23 de enero de 2019. Pero se dedicaron a otra cosa. Y ahora pretenden realizar la secuela de la misma película con el mismo protagonista, aunque los norteamericanos les hayan advertido que apoyaran instituciones y no personas (ver Declaraciones del Subsecretario de Estado de EE.UU para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak https://www.elimpulso.com/2019/12/06/video-michael-kozak-nuestro-apoyo-ha-sido-a-las-instituciones-democraticas-no-a-guaido-como-persona-6dic/).

En otras palabras, después del fracaso y la credibilidad por el piso de Juan Guaidó como efectivamente lo revela la reciente encuesta de Meganálisis (ver Encuesta Meganalisis Noviembre y Diciembre 2019, en https://es.scribd.com/document/438271580/Encuesta-Meganalisis-Noviembre-y-Diciembre-2019-Ver-publicacion), donde a la pregunta “Después de transcurridos 10 meses ¿usted aun cree, confía y apoya a Juan Guaidó?”, el 68,5% contestó que NO (ya no creo, confío y apoyo a Guaidó) y el 12,9% manifestó que nunca creyó confió ni apoyó a Guaidó. Si con un saldo de 68,5% + 12,9% = 81,4% de venezolanos que para Diciembre 2019, manifiestan NO CONFIAR en el Presidente Encargado, ¿en qué cabeza opositora cabe insistir en lo mismo el próximo año? Pues en aquellos que pretenden seguir en la cohabitación y el negociado con el dinero de la República.

Todo esto sin contar que si no se dio el “cese de la usurpación” en un año donde bien podría afirmarse que las condiciones eran las óptimas como el 2019, ¿por qué tendríamos los venezolanos que pensar que el próximo año sería mejor, en las peores condiciones de la credibilidad del liderazgo político? Más aún si a lo anterior añadimos como remate la pregunta de Meganálisis: “Usted confía y apoya a la Asamblea Nacional (AN) de mayoría opositora, y que fue electa en diciembre de 2015?”, donde el 85,3% respondió que NO.

Esto nos pone en un escenario muy difícil para los venezolanos donde existe una altísima probabilidad de que los partidos de la oposición oficial participen en procesos electorales con el régimen de Nicolás Maduro Moros, en una clara huída hacia delante, sin haberse concretado el “cese de la usurpación”, con un CNE acordado en conjunto, y sin un cambio sustantivo en las condiciones electorales. Los venezolanos nos encontraremos entonces en la situación de repudiar a la oposición oficial cohabitante, rompiendo abiertamente con ella, lo que abriría la oportunidad para que surjan otros actores políticos que verdaderamente representen el sentir de los venezolanos y se opongan de manera pública y contundente a todos esos manejos de cohabitación, dando un paso definitivo de ruptura con el “status quo” opositor oficial.

Pero la pregunta más importante que deberemos hacernos entonces será ¿participaremos en una nueva farsa electoral a sabiendas que va dentro de un acuerdo entre lo más corrupto que se ha apoderado de Venezuela? Y por otro lado, ¿harían todos los venezolanos causa común para que esa ruptura -que tendrá necesariamente que venir con Juan Guaidó y su asociados de la corrupción- por parte de factores honorables de la sociedad -que rechazan seguir haciéndole el juego a la oposición oficial para seguir cohabitando- se materialice un respaldo político capaz de cambiar el curso de los acontecimientos? ¿No sería este el momento de exigir una Consulta Popular Plebiscitaria para que sea el pueblo venezolano el que decida?

Las respuestas a esas preguntas solo las tendremos los venezolanos a última hora -como es nuestra manera cultural de resolver las cosas- cuando teniendo el agua al cuello nos tengamos que ver en la imperiosa necesidad de decidir con sinceridad y a los ojos de todo el mundo, si queremos ser esclavos de un régimen socialista totalitario o ser ciudadanos de una sociedad libre. Eso solo dependerá de nosotros…

Caracas, 10 de Diciembre de 2019

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Presidente Guaidó, váyase en paz

Por Luis Manuel Aguana

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El 28 de noviembre, justo el día anterior de la rueda de prensa del ex embajador Humberto Calderón Berti, que marcara el antes y el después de la Presidencia Encargada de Juan Guaidó, publique una nota donde me dedicaba a la corrupción del gobierno interino, que denunciaba de una manera interesada el periodista Manuel Isidro Molina (ver El único camino de Juan Guaidó, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/11/el-unico-camino-de-juan-guaido.html), sumándome al llamado de las voces de conciencia que en Venezuela le solicitaban al Presidente Encargado que se separara de toda militancia partidista y ejerciera un Gobierno con personajes representativos de la sociedad civil venezolana reconocidos por su prestigio y honestidad. Ese llamado fue acallado por el estallido al siguiente día de las declaraciones de Calderón Berti.

El interés de los partidos opositores para colocar fichas políticas en una empresa técnica como lo es Monómeros Colombo-Venezolanos, S.A. me recordaron la lucha permanente que hemos sostenido desde hace casi 20 años en AC Familiametro (1) por el adecentamiento de la operación técnica del Metro de Caracas, manejado actualmente por militantes del régimen y no por técnicos y ejecutivos calificados. De allí el desastre de la operación y mantenimiento que estamos viendo en la otrora “Gran Solución para Caracas”.

Y eso es lo grave de la denuncia del ex embajador Calderón porque evidencia que estos últimos 20 años no solo no han servido para el escarmiento de la clase política venezolana que funge como oposición oficial, sino para enterarnos que esa es la tónica con la que pretende el gobierno interino de Juan Guaidó hacerse del control de las empresas recuperadas: de la misma manera como lo ha hecho el régimen de Nicolás Maduro Moros, a punta de cuotas políticas. Mal comienzo. Si eso es así sin estar en Miraflores, imagínense cuando estén el poder. Juan Guaidó desestimó las denuncias y recomendaciones del experto petrolero Calderón Berti y se desconectó de él, respaldando el viejo esquema de cuotas partidistas, en un claro desprecio de cómo se deben manejar las cosas luego de la recuperación de nuestro país.

No deseo entrar a la descripción de la corrupción develada por los informes que ya todos conocemos, que han sido leídos y reseñados por los múltiples portales informativos y viralizados por las redes sociales. Quiero ir a otro aspecto que sí creo de interés para los venezolanos y tiene que ver con la disposición interior del propio Presidente Encargado de recuperar el país para la gente decente que somos la mayoría. Y para ello voy a apelar al mismo argumento que esgrimí al escribirle al Presidente Chávez cuando publiqué una nota el año 2011, titulada “Presidente muera en paz” (ver nota en http://ticsddhh.blogspot.com/2011/10/presidente-muera-en-paz.html), donde dentro del mayor respeto le pedí que pusiera en orden sus asuntos y muriera en paz, por el bien de él y del país.

Y este resulta ser el mismo caso, salvando por supuesto las distancias. Una vez declarado el cáncer que afectaba al Presidente Chávez, la situación no podía ser más clara. Menos de dos años antes de su efectivo deceso, ya era difícil pensar que eso no ocurriría. Todas las informaciones nacionales e internacionales del momento apuntaban a un desenlace fatal de su enfermedad. Y yo me preguntaba: ¿si efectivamente él sabe que va a morir, porque no hacer lo correcto? ¿Por qué no enmendar el rumbo? ¿Por qué no pasar a la historia por la puerta grande haciendo lo que necesitaba el país para salvarlo de algo de lo cual el mismo tenía que saber que era responsable? Pues eso mismo lo estoy viendo en Juan Guaidó.

La Presidencia de Juan Guaidó está enferma de cáncer, el cáncer de la corrupción. Su credibilidad, en especial la internacional, está severamente comprometida. Y todos los factores involucrados en esa corrupción están haciendo hasta lo imposible para sostenerse en el poder interino hasta lograr cerrar la cohabitación con Maduro a toda costa. De hecho esa es la preocupación del Presidente Encargado al despedir de la manera ominosa, incluso con una carta mal hecha, a Humberto Calderón Berti porque era imposible sostenerlo como embajador si se estaban repartiendo una corporación como Monómeros para la corrupción de esos factores, precisamente al frente de sus narices.

Entonces aplica a Guaidó el mismo consejo que le di a Chávez. Presidente Guaidó: Ante la inevitabilidad de una muerte segura de su presidencia por el cáncer de la corrupción, haga lo correcto y deje el camino libre a los factores que coadyuven a corregir el rumbo que desviaron los corruptos y sus propias equivocaciones, mediatizando una gestión a favor de los que siempre trabajaron para su beneficio y no para el bienestar de las mayorías. Ud. debe recordar las razones que lo llevaron a pertenecer a un partido cuyo lema es “Por una mejor Venezuela”. ¿Y cómo podría haber una “mejor Venezuela” a la sombra del más abyecto tráfico de influencias y corrupción patrocinado por los jefes políticos que le acompañan?  Como joven, debe realizar un profundo examen de conciencia –como el que le solicité a Hugo Chávez antes de morir- que arroje como resultado un saldo a favor de la sangre de la juventud que murió en las calles para que esto cambiara, poniendo por delante la decencia, la ética, la moral, la honestidad, pero sobre todo un profundo amor por Venezuela.

En lo personal no hubiera deseado este fracaso para usted, pero ya es tarde. Ya su Presidencia fracasó producto del cáncer de la corrupción. Ya los venezolanos no pueden esperar más. Requieren de un vuelco inmediato en las actuaciones de quienes dirigen la lucha opositora, y que usted sabe muy bien que están completamente inhabilitados para protagonizar ese vuelco y que se deben ir. Póngase por encima de eso y hágase a un lado, renunciando, para ayudar activamente desde cualquiera que sea su posición futura, a que los factores que representan la decencia y la honorabilidad de este país puedan surgir y salvar a Venezuela. Usted sabe quiénes son. Renuncie, sálgase de ese mar lleno de estiércol y váyase en paz. Le aseguro –si realmente usted tuvo los valores que impulsan una lucha política desinteresada- que eso le procurará mayores beneficios políticos en el futuro, en un país donde verdaderamente existan la honorabilidad y la libertad.

Caracas, 6 de Diciembre de 2019

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  • El autor es fundador de AC Familiametro

El problema no es Guaidó

Por Luis Manuel Aguana

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¿Será capaz Juan Guaidó, fiel exponente de esa juventud que murió en las calles por una mejor Venezuela, de traicionar eso a favor de lo peor de la política venezolana de los últimos 60 años, y que todavía anda vivita y coleando en esa Asamblea Nacional? Si es capaz de esa traición, habrá tenido razón mi querido amigo y yo me habré equivocado de nuevo –no es la primera vez- pero lo habré hecho creyendo en la juventud venezolana que tanta sangre ha derramado por Venezuela…(ver Guaidó versus oposición oficial

http://ticsddhh.blogspot.com/2019/03/guaido-versus-oposicion-oficial.html).

Así terminé una nota de marzo de este año tratando de convencerme que no creía en el derrumbe de la Presidencia interina de Guaidó, porque si algo bueno había pasado en Venezuela era que se le había dado todo el poder y la oportunidad a esa generación representativa de la lucha de la juventud venezolana para acabar con la tiranía. Pues debo reconocer que me equivoqué. Pero tal vez volvería a cometer el error por las mismas razones. Fueron mas fuertes los Ramos Allup, los Rosales, los Zambrano, los Borges, que impusieron en esa nueva generación una manera de hacer política que hemos repudiado los venezolanos desde mucho antes de llegar Chávez y razón por la cual ese golpista accedió al poder. La política de la mentira, de la trampa, del negociado, del dinero de la corrupción. Y los resultados están a la vista.

Hemos perdido un año completo y se ha comenzado a afianzar la desesperanza. Sin embargo, así como creo que quien ocupa la Presidencia Encargada, Juan Guaidó, se agotó durante todo el 2019 por un sin fin de razones, lo que en realidad ha hecho crisis es la figura misma que escogimos el 23 de enero para enfrentar a la tiranía de los delincuentes que detentan de manera ilegítima el poder. Y si pretendemos cambiar a quien creemos es el responsable por no haber tomado las decisiones correspondientes, volveremos a equivocarnos. En otras palabras, cambiar a Guaidó sin cambiar el mecanismo para luchar contra el régimen será completamente ineficaz y un error monumental. ¿Porque afirmo esto? Veamos.

¿Cual fue el mecanismo que escogió la oposición oficial para salir del régimen? Un Presidente Encargado que tomara a través de un Gobierno colegiado parlamentario que no existe en la Constitución, sin tomar en cuenta a nadie en el país, las decisiones y acciones para deponer al régimen. Sin entrar a justificar los errores cometidos en estos 11 meses, si al frente hubiese estado el político mas experimentado, hubiera fracasado como fracasó Juan Guaidó. Todos, incluyéndome, le pedimos peras a una mata de mango. Le pedimos a Guaidó que nombrara un Gabinete cuando ese Estatuto y ese gobierno parlamentario inconstitucional le impedían hacerlo. Si bien es cierto que pudo alzarse con su presidencia, no hubiera llegado muy lejos. Los mismos jefes políticos le hubieran sacado el piso donde sostenerse. No era cuestión de que tuviera el valor suficiente como para hacerlo, como se ha mencionado. Pero pudo haberlo denunciado y haber provocado una crisis política para cambiar eso. Eso es lo que en realidad hay que reprocharle como joven, pero esa es otra historia ahora. Ya es muy tarde para eso.

Lo jefes políticos de los partidos diseñaron un parapeto muy torpe, que era imposible que funcionara para los fines para los que fue construido. Funciono si -y a regañadientes, para aquellos que no querían que Guaidó se juramentara- para que la Comunidad Internacional cerrara filas alrededor del pueblo venezolano, reconociendo en esa figura del Presidente Encargado, al legitimo representante de los venezolanos ante esos pueblos. ¡Ese avance no se puede perder porque eso fue lo único que ganamos en el 2019!

Se ganó pues el reconocimiento de que existe en Venezuela una tiranía a la que hay que eliminar. Que hay en Venezuela un cáncer que hay que extirpar pero que no se tiene claro hasta ahora como proceder con eso. Ese reconocimiento todavía es un activo a favor de los venezolanos, esté o no esté Juan Guaidó en la Presidencia Encargada. Entonces el problema no es Guiadó. Cuestiono la figura que se utilizó porque si algo nos ha perjudicado es esa falsa creencia de que Guaidó, o quien sea que haga sus veces, sea el Presidente de algo. Lo que deberíamos tener es un coordinador, una especie de jefe de un equipo de crisis que se deje acompañar con lo mas calificado del país en cada área que sea necesaria (militar, diplomática, social, política por mencionar algunas importantes) con el ÚNICO Y EXCLUSIVO objetivo de expulsar del poder al régimen de Nicolás Maduro Moros y sus delincuentes nacionales e internacionales. Y que luego de alcanzado ese objetivo, le de paso a un Gobierno Provisional -donde si existiría un Presidente Encargado- que nos lleve a unas elecciones libres y auténticas. Ese equipo de crisis NO SERÍA PARA GOBERNAR porque no tendría el poder para eso, sino para buscar una solución para la expulsión por completo del régimen del poder con el auxilio de la Comunidad Internacional. ¿Se dan cuenta de la diferencia?

Cuando ocurre un terremoto, una tragedia natural de proporciones, se crea una coordinación ejecutiva de la crisis para enfrentar de inmediato el problema. Se crean equipos especializados para poner el orden público, darle alimentos y atención medica inmediata a los afectados y un techo provisional a los que quedaron sin casa. Todo eso se monta en horas para enfrentar lo que ocurrió hasta que se normaliza la situación. Pues algo así debemos hacer los venezolanos. Debemos crear algo semejante y ese equipo ejecutivo compuesto por ese “encargado”, que en el fondo no es Presidente porque no tiene ningún poder, debe coordinarlo hasta que se normalice la situación en Venezuela.

Y ese equipo es el que debe conducir las acciones, con ayuda de la Comunidad Internacional que reconoció nuestra lucha, para expulsar a Maduro por las vías que sean necesarias y llevar al país a un Gobierno Provisional. ¿Quienes integrarían ese equipo? Representantes del único Poder legitimo reconocido, la Asamblea Nacional, y representantes de la Sociedad Civil de ética y moral incuestionables. No es la primera vez que en Venezuela se han tomado decisiones basadas en ese criterio. En 1993 el Congreso de la República designó al Senador Ramón J. Velásquez como Presidente Encargado de la República para concluir el mandato del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, sin estar el Dr. Velásquez en la linea sucesoral de acuerdo a la Constitución de 1961. Se llegó a esto por un acuerdo político que tomó en consideración la impecable hoja de servicios del Senador Velásquez y su incuestionable ética y moral al servicio de la Nación, reconocidas por todos los venezolanos.

Esto se hizo precisamente porque el país estaba conmovido por el juicio por corrupción llevado a cabo en contra del Presidente de la República, y se acordó la mejor forma de normalizar al país. A algo así se tiene que llegar ahora donde el Artículo 233 no puede representar una suerte de camisa de fuerza que implique que el próximo “Presidente Encargado” sea el Diputado que resulte escogido en la Asamblea Nacional como Presidente de la Asamblea. En Venezuela no existe la figura de presidencias “rotativas”, como bien lo ha explicado la Magistrada Emérita, Dra. Blanca Rosa Mármol de León. Eso lo que trae es una pelea de borrachos por una botella vacía, y ya está comenzando a pasar con el régimen comprando los votos de Diputados para la próxima legislatura que comienza el 5 de enero de 2020. La Asamblea Nacional debe abandonar inmediatamente ese Estatuto inconstitucional para la Transición y abocarse a buscar y acordar políticamente al mejor venezolano o venezolana, aquí o en el exterior, para liderar ese equipo de crisis y darle la legitimidad para conducir lo necesario para salir del problema. La Comunidad Internacional lo respaldaría inmediatamente.

El terremoto por el que está pasando el Gobierno Encargado de Juan Guaidó debe dar paso a ese equipo de crisis, si se le puede dar algún nombre, para que actúe en nombre de todos los venezolanos para proponer una solución para la expulsión del régimen. Desde ya propongo a ese equipo de crisis que dentro de las soluciones que se estudien, este presente la Consulta Popular Plebiscitaria, que ya hemos explicado ampliamente, y entregado información al Gobierno Encargado de Juan Guaidó, sin desmedro de otras soluciones basadas en la aplicación de mecanismos de uso de la fuerza internacional.

Lo que al final deseamos quienes seguimos preocupados por el devenir de los acontecimientos por el debilitamiento por corrupción del Gobierno Encargado de Juan Guaidó, es que no se repitan los mismos errores de 2019 que le han dado mas tiempo a la tiranía para afianzarse en el poder, utilizando los medios que la corrupción le da. Cambiar a Guaidó por otro para hacer exactamente lo mismo, es la crónica de un fracaso anunciado. La corrupción siempre estará a la orden del día para socavar la gestión de cualquiera que venga. Lo que no se puede es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Esa es la definición “einsteniana” de locura. Si Guaidó no es quien debe conducir el barco, como en efecto ya creemos muchos en Venezuela, entonces debemos proceder con un mecanismo completamente diferente para continuar la lucha…

Caracas, 5 de Diciembre de 2019

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2019, ¿un año perdido?

Por Luis Manuel Aguana

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Intervención en la Mesa de Análisis de la Cátedra Pío Tamayodel 2 de Diciembre de 2019.

Una vez más vaya primero el agradecimiento a la Cátedra Pío Tamayo y al incansable Prof. Agustín Blanco Muñoz, por esta nueva invitación para debatir a Venezuela. Nunca como ahora hace falta reflexión, discusión y debate acerca del rumbo que lleva el país. La labor que por décadas lleva esta Cátedra la hace de indiscutible referencia a la hora de tomar decisiones. Ojalá que el liderazgo político tomara en cuenta lo que en esta aula de aulas se discute en la Cátedra Pío Tamayo. Tal vez los resultados serían diferentes a los que ahora percibimos en el país.

En esta oportunidad la Cátedra Pio Tamayo nos trae a una Mesa de Análisis con un tema de especial relevancia: “Balance de 2019 ¿Un año perdido? ¿Qué nos espera en 2020?”. ¡Menuda discusión! Evaluar lo que se ha hecho, dando una calificación, y pronosticar lo que vendrá. Gracias a Dios que me encuentro aquí, acompañado de extraordinarios docentes en materia de política, comenzando por el Prof. Blanco Muñoz, que podrían evaluar, mucho mejor que yo ese examen. Debo por principio comenzar definiendo quien es el evaluado, para poder responder efectivamente si sus acciones condujeron a que se perdiera un año, si efectivamente ese fue el caso, de la vida del país, entendiendo que a lo que se refiere esa pregunta del año perdido que formula la Cátedra, es si todos los venezolanos perdimos un año en sacarnos de encima a este régimen, por lo que el objeto de la evaluación deberá referirse a quienes tenían la responsabilidad ante nosotros de hacerlo.

De esta manera, defino para los efectos de mi exposición, que los examinados de hoy en esta aula son aquellos que integran lo que he llamado consistentemente la oposición oficial, es decir, aquellos personajes que perteneciendo a los partidos políticos llamados de oposición, resultaron electos en responsabilidades de representación política de los venezolanos, y sus lideres son reconocidos fuera y dentro del país como los responsables de las decisiones que se toman en representación de la población venezolana que rechaza al régimen de Nicolás Maduro Moros.

Y querámoslo o no, la oposición oficial es la que decide por nosotros el curso que debe tomar la lucha opositora del país en contra de lo que hemos considerado un régimen responsable del desmantelamiento del sistema de libertades y la institucionalidad de la Republica. Podría decirse que la oposición oficial, la integran todos los miembros así llamados en la Asamblea Nacional, compuesta por los partidos que se dicen opositores y que hacen vida allí.

Establecido entonces el evaluado, paso igualmente a definir el objeto de la evaluación. Dado lo amplio del espectro de temas sobre los cuales evaluar la gestión de un año de la lucha opositora -que son múltiples- solamente evaluaré sobre aquellos temas a los que hice advertencia en mi última nota del año 2018, publicada el 31 de diciembre de ese año (ver Por un liderazgo efectivo en el 2019, en http://ticsddhh.blogspot.com/2018/12/por-un-liderazgo-efectivo-en-el-2019.html) y que se resume en cinco aspectos fundamentales sobre los cuales debería asentarse la credibilidad de cualquier liderazgo para poder tener la calificación moral para conducir esta lucha.

Estos aspectos no los inventé yo. Fueron sugeridos por Víctor Lipman, renombrado especialista mundial en liderazgo, colaborador de la Revista Forbes y Harvard Business Review, en un artículo publicado en Marzo de 2018, titulado “5 maneras probadas de construir credibilidad de liderazgo” (5 Time-Tested Ways To Build Leadership Credibility, https://www.forbes.com/sites/victorlipman/2018/03/24/5-time-tested-ways-to-build-leadership-credibility/#3ac678a73fa8) y que resumiré más abajo para la evaluación.

Sin embargo debo mencionar antes, para los efectos de este examen puesto el 31 de diciembre pasado, con la suficiente anticipación para que las respuestas fueran sobresalientes, que era necesario que el nuevo liderazgo que asumía las riendas de la oposición oficial en el nuevo año que comenzaba, representado por estos jóvenes, tomaran en cuenta estas consideraciones porque el año 2019 estaría fuertemente marcado por sus decisiones en la conducción opositora del país. Y no me equivoqué.

Me preocupaba en extremo el hecho de que muchos de esos jóvenes políticos no hubiesen tenido una experiencia de trabajo profesional real, sin un jefe del cual haber aprendido, antes de dedicarse a la política. Entraron de sopetón de las luchas universitarias de calle, a la Asamblea Nacional, Alcaldías y otros puestos de responsabilidad sin antes haber pasado por el forjamiento que solo da el roce de la formación profesional después de una universidad.

Dicho esto, destaque seguir los 5 aspectos para la construcción de la credibilidad del liderazgo de Lipman, que evaluaremos entonces a continuación:

1.- Entregar resultados. Decía el 31 de diciembre de 2018 que ninguno de estos muchachos se ganaría un puesto que tenga credibilidad ante la opinión pública si no presentaban resultados. Aun esperamos los resultados del Cese de la Usurpación después de 11 meses. Solamente por no haber entregado resultados a los venezolanos, el evaluado esta reprobado en este primer aspecto.

2.- Transparencia. Como indicaba Lipman “¿Quieres credibilidad? Tienes que ser sincero con la gente…”. ¿Fueron los jóvenes responsables de la oposición oficial sinceros con la gente? Definitivamente NO. Los hechos del 23 de Febrero y del 30 de Abril de 2019 lo demuestran abiertamente. En lugar de salir del régimen primero, intentaron negociar con él en una Mesa de Dialogo en Noruega y luego en Barbados, y ahora han decidido ir a unas elecciones con Maduro en el poder. En este segundo aspecto el evaluado esta reprobado.

3.- No eludas las decisiones difíciles. Decía en esa nota que todo el 2019 sería extremadamente difícil pero que lo peor que podrían hacer era eludir las decisiones dificiles y no enfrentarlas, así les costara la libertad. Pues bien, hicieron todo lo contrario. Evitaron a toda costa, ni siquiera discutir en el Parlamento, decisiones trascendentales como la aprobación del Artículo 187, Numeral 11 que daba la autorización a los países que lo desearan, el acompañamiento militar de la ayuda humanitaria necesaria para los venezolanos. En este tercer aspecto el evaluado está reprobado.

4.- Demuestra consistencia en tu comportamiento. Pregúntense si el comportamiento de la oposición oficial ha sido consistente. Esto es, si ha mantenido la palabra empeñada. Respuesta: un no rotundo. Lo demuestran el Acuerdo del 1ro de Octubre de la Asamblea Nacional donde anunciaron una nueva ruta que desapareció la trilogía anunciada del 23 de Enero, “Cese de la Usurpación-Gobierno de transición-Elecciones Libres”. En este cuarto aspecto el evaluado está reprobado.

5.- Guía con el ejemplo. Decía en este punto el año pasado que la gente no creería en nadie que no diera el ejemplo. Sin embargo, se escondieron las denuncias de corrupción, conduciéndose exactamente de la misma manera como el régimen de Maduro y de Chávez. Al reventar la olla de corrupción del Cucutazo, las recientes denuncias del ex Embajador designado por el Gobierno Encargado en Colombia, Humberto Calderón Berti, acerca de los manejos irregulares de los partidos de la oposición oficial en la designación de los ejecutivos en Monómeros Colombo-Venezolanos, S.A., y ahora los escándalos de corrupción avanzada en la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, expuestas públicamente en el portal Armando.info (ver ¿Necesita lavar su reputación? Se alquilan diputados para tal fin, en https://armando.info/Reportajes/Details/2614), queda relevado de toda prueba que los venezolanos estamos con la oposición oficial ante exactamente el mismo “musiú con diferente cachimbo” como se estilaba decir en el pasado, esto es, el régimen y su oposición son lo mismo, con todo lo que eso implica. Ni decir que en este quinto y último aspecto, el evaluado está más que reprobado.

Habiendo reprobado el liderazgo de la oposición oficial en esta materia fundamental que es la credibilidad del liderazgo, ¿qué queda para el resto? Cualquier cosa que intenten hacer, así sea una obra de caridad al estilo de la Madre Teresa de Calcuta, estará destinada al fracaso porque no contará con el respaldo de los venezolanos.

A la pregunta, ¿fue el año 2019 un año perdido? Efectivamente después de la evaluación de cada uno de los 5 aspectos objetivos que fueran advertidos con bastante anticipación, los venezolanos perdimos el año 2019. Significa en contrario un avance efectivo para el régimen, al poder sostenerse un año más en el poder. Ahora bien, ¿que nos espera el año 2020?

Los venezolanos no la tenemos fácil en el 2020. Demostrado como está que estamos enfrentando un monstruo que no solo está afuera sino también dentro de nuestra casa, debemos entonces cerrar filas alrededor de lo que tenemos como seguro. No voy a mencionar aquí los nombres de valiosos venezolanos, no solo en el campo de la política sino especialmente en el de la sociedad civil –dentro y fuera del país- que han advertido la necesidad de agruparnos de urgencia alrededor de liderazgos que efectivamente representen a quienes deseamos salir urgentemente de este problema. Ustedes los conocen. El realineamiento del país alrededor de estos personajes, es una necesidad vital por la libertad, y cualquier cosa que deba hacerse para colocarlos en el futuro inmediato en la línea sucesoria y constitucional del poder como protagonistas de una nueva etapa de la lucha opositora para la recuperación de la libertad en el año 2020, es completamente mandatorio.

En este sentido, planteamientos como la Consulta Popular Plebiscitaria a  los venezolanos con la designación de un Consejo de Gobierno de Unidad Nacional, con la incorporación de sectores de la Sociedad Civil por la vía directa, o la consulta para la convocatoria al Constituyente Originario como se está planteando en Chile, son soluciones propuestas por la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, y que deben ser urgentemente revisadas con la seriedad correspondiente por todos los venezolanos.

En la renovación del liderazgo opositor está la clave para que no se pierda también el próximo año y los que vengan después. No les pediré más reflexión a los partidos de una oposición oficial que desde una Comisión de Contraloría opositora, expidieron certificados de buena conducta a los delincuentes del régimen que comercian con el hambre de nuestro pueblo. Si los ciudadanos no emprendemos la lucha para cambiar inmediatamente la conducción política de la oposición venezolana, comenzando por Juan Guaidó, a través de los mecanismos que nos garantiza la Constitución, el año 2020 será definitivamente peor…

Muchas gracias…

Caracas, 2 de Diciembre de 2019

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