Elecciones parlamentarias, el próximo episodio

Por Luis Manuel Aguana

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Cada noticia que llega es más inquietante que la otra. Primero la posibilidad de una nueva crisis de carácter mundial con unos barcos iraníes llenos de gasolina con rumbo a Venezuela, sin saber si serán detenidos o no por los barcos de guerra norteamericanos. Si los detienen es malo por lo que significa en el escalamiento de este conflicto; y si no los detienen es peor porque alargaría la tortura de los venezolanos, ya que esa gasolina no sería para la gente sino para la continuidad el régimen. Luego, la partida del país sin aviso y sin protesto del gigante de la TV privada, DirecTV, que deja sin entretenimiento a toda una población encerrada, sin comida, sin gas, sin luz, sin agua, y aterrada por la cada vez más alta posibilidad de contagio de una pandemia que de ninguna manera creemos que el régimen este en la posibilidad de controlar y menos de combatir.

Todo esto y múltiples cosas más se están presentando para generar zozobra y frustración en los venezolanos. Y más aún cuando no vemos ninguna respuesta de aquellos que prometieron en enero de 2016  resolver la crisis en seis meses. Estamos cerca de cumplirse 5 largos años de una Asamblea Nacional que muere de mengua cada día que pasa, sin darnos las respuestas que le prometieron al país en el 2015. Todos los días vemos más cerca la “solución” que nos da Henry Ramos Allup y su G4 de concurrir DE NUEVO a unas elecciones parlamentarias con Nicolás Maduro en el poder, y meternos 5 años más de lo mismo o peor, con los mismos bates quebrados criminales que se han enriquecido en la oposición. Eso fue lo que los venezolanos opositores conseguimos eligiendo mayoritariamente a los mismos diputados de siempre –más otros desconocidos- de esos 4 partidos, PJ, AD, VP y UNT, como conductores de esta tragedia que lleva por nombre la oposición oficial venezolana.

Ahora bien, si lo anterior lo contextualizamos con lo que está pasando en los Estados Unidos, el resultado sería para ponerse a llorar en una acera. Un Donald Trump luchando por una reelección que luce cada vez más comprometida a medida que el COVID-19 gana espacios en el medio de una economía que se contrae por los efectos de una cuarentena que se alarga. Importantes medios norteamericanos dicen cosas como esta: “Una emergencia de salud pública sin fin a la vista y una economía en caída libre no son condiciones ideales para que un líder gane la reelección” (ver Signal, The Gzero Newletter, La obra de Trump 2020: culpe a China y a los gobernadores, en https://www.gzeromedia.com/trumps-2020-play-blame-china-and-the-governors).

En efecto, el Presidente Trump, el único mandatario que ha dado pasos concretos para resolver el problema de Venezuela, se está viendo con el paso del tiempo en la necesidad de poner primero sus problemas domésticos antes que embarcarse en una operación de rescate de Venezuela que pondría en verdadero riesgo su ya comprometida reelección. En este momento Venezuela representa la última prioridad para Trump. Esas prioridades podrán cambiar pero definitivamente después de las elecciones norteamericanas en noviembre.

Juan Guaidó como Presidente Encargado ha perdido muchas ventanas de oportunidad desde hace más de un año, al negarse a asumir la jefatura del Estado y ponerse al frente del poder legítimo que le otorgo la Constitución el 23 de Enero de 2019. En estos momentos Guaidó representa un estorbo para los planes de la oposición oficial de seguir negociando con el régimen unas elecciones en diciembre, a la luz de todo lo que significó una operación militar fallida con mercenarios, perseguida por el régimen y condenada por la Comunidad Internacional.

En este momento no me extrañaría nada que la cúpula del G4 sin VP, esté negociando la cabeza de Juan Guaidó con el régimen. A ambos les convendría sacar a Guaidó de la ecuación. Y tal vez sea por eso la viajadera de los diputados de PJ a los Estados Unidos aupando una nueva representación opositora y la sorprendente reaparición de Capriles con aspiraciones de un nuevo liderazgo, aunque esto haya sido negado rabiosamente por la tolda amarilla (ver Bloomberg:Diputados piden bajo anonimato a EEUU reemplazar a Guaidó, en http://www.laverdad.com/politica/167171-bloomberg-diputados-anonimato-eeuu-reemplazar-guaido.html y PJ negó que haya pedido a EEUU el reemplazo de Guaido como Presidente Encargado, en https://runrun.es/noticias/408068/pj-nego-que-haya-pedido-a-eeuu-el-reemplazo-de-guaido-como-presidente-encargado/).

Salvo que ocurra algo trascendental y no esperado en la situación política del país, vamos en directo, cual Titanic al iceberg, rumbo a un proceso electoral en diciembre, tal y como lo han anunciado los voceros oficiales, con Maduro en el poder. Falta que se pongan de acuerdo en el nuevo CNE. Sin embargo, lo único que nos está salvando es la persistente negativa de la Comunidad Internacional, con los Estados Unidos a la cabeza, de desconocer cualquier elección con el régimen en Miraflores.

Pero el tiempo pasa y no pasa nada en el país, agravándose el cuadro trágico de los venezolanos, y deteriorándose la situación de Trump. Y a eso es lo que juegan tanto el régimen como su oposición conchupante, Obligarnos a decir “bueno, ¿y qué más vamos a hacer? Tendremos que ir de nuevo a votar por la oposición en diciembre, a ver si en esta oportunidad la cosa mejora”. Y a eso es lo que juega esta gente. Lo único que le faltaría a eso es la bendición de la Casa Blanca. Y como yo veo las cosas, el famoso Marco de transición democrática para Venezuela del Departamento de Estado de los EEUU, fechada el 31 de Marzo de 2020 (ver Global Public Affairs, US Departament of State, Marco de transición democrática en Venezuela, en https://translations.state.gov/2020/03/31/marco-para-la-transicion-democratica-de-venezuela/)  les da las condiciones para eso. La Casa Blanca desea que ambos actores “acuerden” una transición. Y en efecto ya están “acordando” ir juntos a unas elecciones parlamentarias, y pueden argumentar perfectamente que son el preludio de un “acuerdo de transición” como el que la Casa Blanca quiere. Y Trump no está en las mejores condiciones para decirle que no a eso. Al contrario, pensará que le daría tiempo necesario para salir del incendio que tiene en su país con la economía y el COVID-19.

Si la Administración Trump accede a esas elecciones parlamentarias, por supuesto cuidando las apariencias de un mínimo de observación internacional y garantías para la oposición con un nuevo CNE (que todos sabemos cómo será porque ya ha sido adelantado por Stalin González con los diputados del régimen que abandonaron sus cargos en la Asamblea Nacional para irse a la Constituyente), la gran pregunta es: ¿Qué haremos aquellos que hemos vomitado hasta la saciedad con cada marramucia de la oposición oficial para convivir con el régimen? ¿Haremos una pataleta diciendo que eso es inaceptable? ¿Negarnos a participar? Si lo aceptan afuera, lo que salga de esas elecciones será legitimo a los ojos del mundo.

Si la Comunidad Internacional, con EEUU a la cabeza, le da la bendición a esa elección parlamentaria como consecuencia de su coyuntura política, la gente decente que queda en este país no puede quedarse de brazos cruzados y esperar ver repetir estos 5 años de ignominia parlamentaria opositora. ¿Permitiremos que los votos vuelvan a los Henry Ramos Allup, a los Juan Guaidó, a los Stalin González, a los Julio Borges, a los Sergio Vergara, a los Adolfo Superlano, a los Luis Parra, a los José Brito y pare usted de contar por la lista interminable, que han mal utilizado la representación parlamentaria que les hemos dado los venezolanos para beneficiarse de cualquier manera concebible? Me parece que cometeríamos como venezolanos un gravísimo error.

Casi que vuelvo a vomitar si esa misma gente vuelve a la Asamblea Nacional con la representación legitima de los venezolanos porque “no había más nadie por quién votar”. Y eso es a lo que están apostando los partidos de la oposición oficial. Y creo que es disputándole esa representación legitima de los ciudadanos como se podrían desplazar de esos puestos a quienes toman las decisiones trascendentales de la oposición oficial de Venezuela, si la Comunidad Internacional nos pone en el despeñadero de volver a las urnas con el régimen de Nicolás Maduro, en nombre de una “convivencia” política intragable y un equilibrio internacional. Y eso es lo que tenemos a la vuelta de la esquina “si no pasa nada”, como pareciera ser con la oposición conchupante.

Y si esto ha de alargarse por la criminal cuarentena interminable del régimen con el COVID-19, por la inacción de un pelele que por desgracia nos cayó encima constitucionalmente, por la grave situación política coyuntural de nuestro principal aliado internacional, entonces manejemos las cosas de una manera diferente, planteándonos una nueva lucha en el mismo terreno de la oposición oficial y del régimen: con los votos. Que se arme una coalición de venezolanos de comprobada trayectoria ciudadana que representen el sentir de la gente y que disputen la representación parlamentaria al régimen y a una oposición oficial devaluada e infame. Muchos dirán que me estoy adelantando antes que los acontecimientos se presenten, pero ya estoy realmente cansado de ver una y otra vez el hueco a lo lejos, y caer una y otra vez en él. Vayan pensando en ese escenario probable como próximo episodio de esta interminable novela de terror. Prevenidos al bate todos los que tendrán que dar un paso al frente para retar la propuesta electoral de esa oposición oficial vendida para la nueva legislatura del año 2021, porque al parecer serán ustedes con la representación popular legítima en sus manos, los llamados a quitarnos de encima esta pesadilla…

Caracas, 22 de Mayo de 2020

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Sánchez Berzaín: ¡qué vergüenza con ese señor!

Por Luis Manuel Aguana

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En Venezuela hay un viejo chiste de un fulano que se enteró que su mujer lo engañaba. Esperó escondido en su casa para agarrarla in fraganti en el acto con el individuo. Al llegar la infiel acompañada del sujeto y comenzar a mostrarse tal cual la habían echado al mundo, aparecieron las arrugas y los pliegues que su esposa tenia y que solamente él creía que conocía después de muchos años de matrimonio. Pero en lugar de enfrentarlos y descubrirlos, se quedo escondido avergonzado de la condición física de su esposa frente al desconocido, diciéndose a si mismo ¡qué vergüenza con ese señor!

Esa misma sensación me paso por la mente cuando Carlos Sánchez Berzaín, Director Ejecutivo del Instituto Interamericano para la Democracia, desnudara la inacción de Juan Guaidó ante lo que está sucediendo en Venezuela, explicando con lujo de detalles cómo podría el Gobierno Interino desalojar institucionalmente y con toda la legalidad del mundo y por la fuerza al régimen de Nicolás Maduro Moros (ver  Presidente Guaidó debe pedir y organizar coalición internacional militar para liberar a Venezuela, en https://youtu.be/6RB53HlF4BA).

¡Qué vergüenza que te digan eso! ¿Cómo es posible que a esa misma conclusión política no se haya llegado en Venezuela en todo este tiempo en que Guaidó ha ejercido como Presidente Encargado? La cosa fue tan contundente que hasta el Ciudadano Leopoldo Castillo enmudeció porque no tenía como rebatir que Guaidó no hubiera hasta este momento procedido institucionalmente como Presidente legitimo de Venezuela solicitando la ayuda militar internacional necesaria para desalojar la mafia de delincuentes que se han apoderado del país, como se le ha recomendado múltiples veces, no solo en Venezuela sino en el exterior. Tengo la impresión que Castillo y EVTV, como ancla comunicacional del Gobierno Interino, fueron por lana y salieron trasquilados. Intentaban con esa entrevista  justificar públicamente la chapuza del famoso contrato, utilizando la opinión calificada de quien ha sido uno de los personajes que internacionalmente tiene más claro el problema venezolano. Y siendo como es Leopoldo Castillo especialista en temas internacionales no le quedo otra que aceptar ese juicio.

Pues bien, Juan Guaido definitivamente no está actuando de la manera que corresponde como Presidente Encargado y legitimo de Venezuela. Para cualquiera que haya visto esa entrevista eso resulta más que evidente. Pero para los venezolanos es un lugar común decir que está controlado por el G4 (Henry Ramos Allup) y el jefe de su partido (Leopoldo López), quienes han decidido por él cohabitar con Nicolás Maduro Moros, a contracorriente de lo que pensamos todos quienes estamos sufriendo el infierno narco socialista en Venezuela. En otras palabras, no es Juan Guaidó el que decide en el Gobierno Interino por más Presidente Encargado que podamos decirle. ¿Cómo deja eso a la persona de Juan Guaidó? ¿Cómo un títere? Y esto no me lo pregunto yo solamente.

Ponerse al frente de una operación militar de rescate de Venezuela, no es cualquier cosa. En primer lugar requiere de una decisión política fundamental de la persona del Presidente Encargado y su Gobierno Interino. Además requiere de una tesitura personal muy especial de quien tome esa decisión, que está muy lejos de ser la de alguien de las características de un títere. ¿Tenemos realmente eso con Juan Guaidó? Si lo que tenemos es una persona que se deja manejar por otros por encima de las graves necesidades de sus compatriotas, debemos de una vez enfrentarlo en Venezuela y ver cuáles son las salidas para ese problema.

La oposición oficial del G4 nos ha dicho claramente no está en la disposición de tomar ninguna decisión que enfrente al régimen por la fuerza, y se ha demostrado que es por los múltiples vínculos que los atan con ellos, lo que la convierte en su principal protector y aliado. Si esto no es así, demuéstrenlo inmediatamente moviéndose en la dirección correspondiente. Nada me gustaría más que estar completamente equivocado.

Es por eso que cuando vemos desnudar la realidad de la oposición oficial venezolana, mostrando toda la fealdad debajo del ropaje de su principal líder como Presidente legítimo, decimos, ¡qué vergüenza con Carlos Sánchez Berzaín!, quien como cualquier latinoamericano esperaría que con la histórica tradición libertadora de los venezolanos, nuestro liderazgo político hubiera asumido una actitud más cónsona con esa herencia republicana.

Cuando Bolívar salió fuera de Venezuela a buscar la ayuda de soldados extranjeros, ya estaba al frente de la lucha por la independencia. No fue a que otro nos liberara por el pago de un contrato sin él mismo haberla comenzado personalmente. Ya se había puesto al frente de la gesta libertadora. Pues es algo así lo que está planteado en Venezuela. La naturaleza criminal de quienes han tomado de rehenes a la población para saquear el país, nos habla del tamaño de las decisiones que se deben tomar y de la altura moral y ética de quienes deben hacerlo. La gran pregunta es ¿tenemos los venezolanos al frente de esta lucha a esas personas? La cruda realidad nos indica que no.

Pero si no tenemos al frente a las personas correctas ahora, eso no significa que no existan. Será entonces nuestro deber y obligación lograr que se produzca un cambio porque por algo muchos venezolanos dignos han dejado su sangre en las calles y en las cárceles de este país. No puede ser que dejemos que quienes tienen ahora la responsabilidad de conducir los destinos de una oposición oficial inmoral, que dejó de representarnos hace tiempo, alarguen criminalmente esta matanza en cámara lenta –Diego Arria dixit–  a la que está sometida Venezuela.

La situación venezolana no acepta más retrasos. Si el Presidente legítimo no actúa, sea por la razón que sea, no tomando las decisiones que le corresponden asumiendo su responsabilidad, que es UNICA Y PERSONALISIMA, entonces tendrá que venir otro a tomarlas. Si Juan Guaidó llegó a esa posición de Presidente Encargado por imperativo del Art. 233 de la Constitución, será necesario un pronunciamiento del TSJ Legitimo y de los constitucionalistas del país acerca de la situación inédita que se nos está presentando con un Presidente que no ha cumplido con su obligación de convocar a elecciones como se lo exigió el Art 233, y lo exigimos todos los venezolanos el 23 de Enero de 2019, luego de más de un año de haber asumido el cargo. Tendrá que venir alguien a sustituirlo. Ese debate tendremos que darlo. Ya basta de seguir dando vergüenza ajena…

Caracas, 14 de Mayo de 2020

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Wilexis Presidente

Por Luis Manuel Aguana

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¿Y por qué no? En un país con los valores distorsionados y extraordinariamente mal gobernado por un capo buscado por la justicia internacional, con un precio sobre su cabeza de 15 millones de dólares, porque razón Wilexis Alexander Acevedo Monasterios no podría aspirar a ser Presidente, considerando que uno de los barrios más grandes de Latinoamérica, el barrio José Félix Ribas de Petare, grita con cacerolas a favor de él? Al menos ese pran puso orden en José Félix Ribas con un mini ejército armado hasta los dientes, y eso es bastante decir.

Y no me malentiendan. No es que yo quisiera que Wilexis o cualquier otro malandro ocupe la Primera Magistratura, ES QUE YA LA OCUPAN. Pero si van a estar allí al menos que se comporten como Wilexis y se dediquen a proteger a la gente, como al parecer hace Wilexis en el barrio José Félix Ribas, según lo describe el periodista Rafael Flores Esparza en La Razón: Desde que tomó el poder y «control» de la zona, Wilexis es visto como una especie de Robin Hood de su barrio, una imagen parecida a la que tenían los ciudadanos de Medellín del narcotraficante Pablo Escobar: el que le quita a los ricos y le da a los pobres, y les brinda seguridad.” (ver Wilexis se apodera de José Féliz Ribas #Petare, en https://www.larazon.net/2020/05/wilexis-se-apodera-del-jose-felix-ribas/).

Pero la cosa no para allí. Y es fundamentalmente lo que me llamó la atención al escribir esta nota. No es que el régimen persiga a Wilexis por su condición de delincuente o azote en el mencionado barrio de Caracas. No. ¡Lo persigue porque no es un malandro al servicio del régimen! Según describe el periodista Esparza, Wilexis tiene a su mando entre 150 a 200 hombres, la mayoría no pasa de los 30 años” y “están armados con escopetas y pistolas, además de radios transmisores para comunicar al instante todo lo que sucede”.

¿Cómo se puede entender un ejército semejante al mando de un delincuente? Pues están armados hasta los dientes por cuenta del régimen para el control de los barrios populares y la entrega de las bolsas CLAP en las principales ciudades del país. Pero Wilexis “saltó la talanquera” política: “El pran fue designado por el alcalde José Vicente Rangel Ávalos como juez de paz de la zona, pero en enero saltó la talanquera al reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado, una traición que generó una cacería en su contra por parte de las Fuerzas de Acciones Especiales.”. Eso no se puede perdonar. Y cual banda disidente de la mafia hay que liquidarlo.

Wilexis ya no responde a las instrucciones del régimen por lo que ahora es perseguido con toda la fuerza institucional del resto de los malandros oficiales. Imagínense, un individuo dueño de un pequeño ejército de 200 soldados, armado con armas automáticas, municiones y comunicaciones y además super protegido por su gente del barrio. Sacarlo de allí no le será una tarea fácil al régimen: “Su banda  está lo suficientemente armada con fusiles AR-15, FAL, Mini Uzi y hasta escopetas y granadas”. ¿Qué tal?

A eso es lo que se enfrentará cualquier Gobierno de Transición una vez que caiga el régimen. Habrá una nacionalización de los feudos controlados por esos pranes en toda la geografía nacional. Wilexis visualizo eso desde el año pasado y decidió adelantarse a la situación política después de la caída del régimen. Pero tal vez no viva lo suficiente para contarlo.

Pero hay una situación que es menester estudiar aquí, que no es otra cosa que el tipo de control que ejerce el régimen sobre esos grupos criminales. Es el mismo de las organizaciones del crimen. Les asignan un territorio para su explotación, los arman y esperan lealtad. Si alguien los traiciona, los asesinan. No es un gobierno el que persigue a Wilexis para aplicarle la justicia por sus crímenes. No. Son sus socios que dejaron de percibir lo que les corresponde en participación. Es la prueba evidente que en Venezuela ya no hay gobierno sino a Pablo Escobar gobernando. Si Wilexis derrotara con esos 200 muchachos armados hasta los dientes a las hordas del régimen y ampliara su base de influencia, entonces sería el que mandara. No es otra cosa la que está planteada con la reciente incursión armada en Macuto. Así de simple. La ley del más fuerte. ¿Y por qué no podría ocurrir eso?

Wilexis pudiera lograr, en un estado tan distorsionado de cosas como las que ocurren en Venezuela, llegar a Miraflores y alzarse con la Presidencia de la República. ¿No es a plomo limpio la cosa, pues? El régimen se ha planteado para gobernar a los venezolanos, no el consabido esquema democrático de los poderes públicos, sino el mismo esquema que hubiera tenido Pablo Escobar en Colombia de haber sido Presidente. Delincuentes y sus jefes-pranes en control del país dentro de una estructura piramidal. Ese esquema tiene la debilidad estructural de que cada feudo puede alzarse con el santo y la limosna como lo está haciendo Wilexis. Y si tiene suficiente poder y bolas puede comerse a quien lo enfrente. Eso es lo que pasa entre las bandas criminales. Ese fue el esquema que impuso Chávez para proteger su revolución delincuente y ahora estamos viendo los resultados.

Si mañana el régimen se encuentra con un pran o jefe con el suficiente poder para enfrentarlos en su elemento, la violencia, los derribará de ese pedestal donde se encuentran y se pondrán ellos. Esa es la inestabilidad de los países del África. A eso es a lo que nos ha llevado el Socialismo del Siglo XXI.

Me gustaría que la oposición oficial se enfrentara al espejo de Wilexis y aterrizara. No es con acuerdos con los Wilexis de Venezuela que saldremos de este problema. Es logrando poner la fuerza que solo existe fuera del país y la poca que aún queda dentro de él, al servicio de los venezolanos, como podremos recobrar la libertad. Y eso no se logra traicionando a aquellos que entienden que la solución se encuentra en contraponer la violencia institucional a la violencia delincuencial del régimen, para lograr poner orden de nuevo en Venezuela y recuperar el poder para la democracia. De otra manera vayan buscándose con los pranes que controlan Venezuela un territorio para disputárselo a los Wilexis que se encuentren en el camino. Suerte con eso. Tal vez cuando lo logren ya Wilexis sea Presidente…

Caracas, 8 de Mayo de 2020

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Mercenarios, traidores y patriotas

Por Luis Manuel Aguana

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En honor a los caídos y capturados por la libertad de Venezuela

De verdad me había emocionado mucho con las noticias que revelaban que el gobierno interino había tomado decisiones alrededor de comenzar acciones militares para enfrentar al régimen, firmando un contrato con elementos privados en el exterior, aunque finalmente resultaran fallidos. ¿Y porque lo digo? Porque eso al menos demostraba pasos concretos en la dirección de desmontar militarmente al régimen desde afuera utilizando los recursos que disponen y que no les pertenecen a ellos sino a los venezolanos. Nadie podría objetar esa acción. Además, no es la primera vez que eso ha ocurrido en la larga historia de Venezuela en la lucha por desalojar tiranías en el pasado.

Pero luego me tuve que decepcionar de nuevo de Guaidó y su gobierno interino al leer ese patético comunicado donde negaban esa acción, indicando que “El Gobierno Legítimo no tiene relación con ninguna empresa de la rama de seguridad y defensa. No tenemos relación ni responsabilidad alguna del accionar de la empresa SilverCorp o su representante” (ver Gobierno de Guaidó niega vinculación con la empresa SilverCorp y su representante Jordan Goudreau, en https://www.lapatilla.com/2020/05/04/gobierno-de-guaido-niega-vinculacion-con-la-empresa-silvercorp-y-su-representante-jordan-goudreau-comunicado/). Cosa bastante difícil de creerles al Gobierno Interino y su equipo, luego de ver las firmas de Juan Guaidó, Sergio Vergara y JJ Rendón en un contrato que muy posiblemente vea la luz pública en las próximas horas, todo eso sin contar los audios que han trascendido públicamente donde se escucha claramente a Juan Guaidó firmando diligentemente ese contrato. Incluso es posible que el mercenario Goudreau sea capaz de llevar a Guaidó y al resto de los firmantes a los tribunales en los Estados Unidos. Por menos que eso se han perdido fortunas en ese país donde los contratos los hacen respetar en los tribunales so pena de arruinarte.

Y en realidad no sé cuál es el problema en negarlo. Lo que en realidad tratan de negar es que metieron la pata al tener adentro al doble agente Cliver Alcalá como asesor militar de Juan Guaido desde la primera chapuza del 23 de Febrero de 2019 en Cúcuta. Y ese contrato es consecuencia de eso. Quiero aclarar que lo malo no estuvo en firmar esa ayuda militar, sino en quienes confió Juan Guaidó y su gobierno interino para ejecutarlo. De esas lluvias vinieron esos lodos.

Pero lo más grave de ese comunicado del gobierno interino no es haber negado que firmó ese contrato que si firmó, sino reafirmar el error de la ruta de cohabitación con el régimen: “Ratificamos nuestro planteamiento central: la única manera de salvar a nuestro país de una catástrofe sin precedentes será con la conformación de un Gobierno de Emergencia Nacional”. Esta ruta  abraza al régimen y a la oposición oficial. Y no avanza porque esa es la de un dialogo donde el régimen se queda, traicionando a los venezolanos.

Y hay algo peor (si ello es posible): que los errores a esa escala cuestan vidas. El arranque de la Operación Gedeón sin respaldo económico del gobierno interino está costando vidas de venezolanos. Y esa sangre está en las manos de quienes tomaron esa decisión que ahora niegan. Los gobernantes, así sean interinos, son responsables por acción u omisión de las decisiones que toman, y no existe nada más deplorable que no afrontarlos porque tarde o temprano tienen un altísimo costo, así se escurran detrás de la mentira de negarlo.

Demasiados errores que bien podrían atribuirse a la inexperiencia, falta de consistencia en las decisiones que se toman, y a mi juicio lo más importante, la gravísima colusión de los factores de la oposición oficial con el régimen, hacen que cualquier iniciativa resulte en un fracaso muy doloroso para la lucha de los venezolanos. No se trata de falta de valor de nuestros militares institucionales que han demostrado hasta la saciedad que si existe y por mucho. Es la falla en saber dirigirlos militar y políticamente. Si por alguna razón el poder cae en las manos de esa dirigencia mediocre debido a fuerzas que aun no visualizamos, ese gobierno no duraría. No podría durar.

No solo a fuerza de puro valor se ganan las batallas. El valor es necesario pero no suficiente. No sé porque esto que está pasando con los grupos de liberación que ya están en el país ya sucedió en el pasado. Desde las expediciones del Precursor Francisco de Miranda, pasando por las muchas que reseña la historia contemporánea de Venezuela como la del Falke, relatada extraordinariamente por Federico Vegas(*) en su libro, y llegando a esta de la Operación Gedeón, tenían un componente común: un profundo amor por la libertad de Venezuela y el extraordinario valor de sus integrantes al ofrendar su vida por ella. Llegara el momento de honrar eso en el futuro a esos verdaderos patriotas. Pero para hacerlo debe haber gente al mando que lo entienda y lo reconozca en su justo valor. Y eso no es lo que vemos en el actual panorama político venezolano que pretende el poder en Venezuela sin merecerlo.

Entonces, ¿qué hacer? ¿Dejar que el régimen se salga con la suya? ¿Dejar que los políticos mediocres de la oposición sigan engañando a los venezolanos como lo hizo Guaidó al negar haber firmado ese contrato? Si hay algo que queda luego de toda eta chapuza mal orquestada es que ni los unos ni los otros tienen la capacidad de manejar una transición a la altura que necesitan los venezolanos. Y si este modesto escribidor se da cuenta de eso, ¿no se van a dar cuenta quienes fuera de Venezuela sostienen esa presidencia interina? Es para preocuparse muchísimo.

Yo creo que cualquier militar, policía o fuerza armada institucional tiene la obligación de intentar algo para el desplazamiento de un régimen que ha violado la Constitución. Esa es la esencia del Art. 333 Constitucional. Estas personas en tiempos de paz se les da un trato especial precisamente por eso. Los militares son los únicos profesionales a los que la República mantiene hasta que se mueren. No salen a la calle a buscar trabajo después que se gradúan. ¡La República les da ese trato precisamente por eso, porque ellos son el último bastión en la defensa de su institucionalidad. Aquellos militares que cumplen ese juramento deben ser honrados y reconocidos, aunque mi recomendación es que la Republica los necesita vivos. Que no se inmolen al mando de gente sin valor.

Un militar de alta graduación, especialista en inteligencia, una vez indicó comentando el caso de Oscar Pérez, que si ese policía de altísimo nivel en su campo hubiera aplicado todo el conocimiento que tenia basado en su entrenamiento especial, hubiera causado muchísimo más daño al régimen que intentar confrontarlo de frente, a una fuerza bruta mucho mayor que la suya y la de sus acompañantes, y aun posiblemente estuviera vivo. Y eso lo sabía el régimen, Y fue la razón por la que lo masacraron con saña a los ojos de todo el mundo como lo hicieron. Para darle un ejemplo a quienes como él se les ocurriera hacer algo semejante, y por terror a que Pérez usara en contra de ellos lo que sabía hacer muy bien y no lo hizo. Me atrevería a decir, sin conocer absolutamente nada de este tipo de operaciones militares, a aquellos que están arriesgando su vida por Venezuela, que no cometan el mismo error de Oscar Pérez de hacer algo más allá de las capacidades para los que fueron entrenados. Eso posiblemente les pueda salvar la vida, haciendo más eficiente el sacrificio que están haciendo por los venezolanos…

Caracas, 5 de Mayo de 2020

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(*) Fe de Errata: En la primera publicación el 5 de Mayo coloque erróneamente el nombre de Francisco Vegas en lugar de Federico Vegas como autor de la novela “Falke”. Mis disculpas por ese error involuntario…LMA, 07-05-2020

El rol de la Oposición Civil

Por Luis Manuel Aguana

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Desde que se formulara aquella famosa pregunta “¿Sociedad Civil? ¿Cómo se come eso?”, la Sociedad Civil venezolana ha dado vueltas en círculo para servir de contrapeso a las barbaridades que ha cometido tanto el régimen como la oposición oficial durante este periodo de oscurantismo de la historia de Venezuela.

En una reciente nota anterior (La Oposición Civil presente, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/la-oposicion-civil-presente.html), recordaba un término que acuñe en el año 2012, que iba más allá del consabido Sociedad Civil que todos los venezolanos conocemos, y que bauticé Oposición Civil:

“La Oposición Civil es la sociedad civil en su papel protagónico de los cambios, y su actuación en los asuntos públicos se manifiesta en su participación activa y contralora de los principales actores públicos. Siempre será opositora y les recordará permanentemente a esos actores que existe un país anónimo al que les afectan las decisiones y las políticas públicas que se apliquen a los ciudadanos. Son las personas de a pie que no militan en partidos pero que son ciudadanos conscientes que viven y quieren a su país, ONGs que tienen sus espacios civiles, personalidades generadoras de opinión sin vinculaciones ni rabos de paja, que están día a día aportando su granito de arena para las cosas se hagan bien. De haber existido antes esa participación decidida tal vez las cosas no hubieran llegado tan lejos y Chávez no existiría en la escena política venezolana.(ver Oposición Civil, en https://ticsddhh.blogspot.com/2012/08/oposicion-civil.html).

En el marco de esa Oposición Civil, la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, ha actuado para que los protagonistas políticos entiendan que dada la situación de extrema gravedad institucional en que se encuentra Venezuela, era, es y sigue siendo necesario concurrir a la Soberanía Popular para producir los cambios que este país necesita, no solo el de expulsar a Maduro y sus delincuentes del poder. Los políticos han sido sordos a este planteamiento principista. Primero ante el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria que hemos hecho desde hace muchos años cuando nos llamábamos Movimiento Constituyente, y a partir del 2016 con la fundación de ANCO. De la misma manera posteriormente luego con nuestra propuesta de una Consulta Popular Plebiscitaria.

No ha sido nunca nuestra propuesta sustituir como Oposición Civil el rol de los partidos políticos. Los partidos en Venezuela -los nuevos y los viejos, todos- perdieron desde hace más de 20 años su rumbo democrático. No existe ni un solo partido político en Venezuela que haya renovado su liderazgo en elecciones democráticas internas y ofrecido una solución estructural para resolver los problemas del país, más allá de poner las caras de sus dirigentes para una elección. Todos están huecos. Es por eso que la Oposición Civil se ha hecho presente en sus diferentes manifestaciones y fue por eso que fundamos ANCO.

Pero eso no resuelve el problema. La Oposición Civil, salvo que sus dirigentes acompañen a los partidos políticos actuales en sus pretensiones de poder por el poder mismo, no puede sustituir por definición el rol de los partidos políticos, por mas horrible que haya sido su actuación. Los partidos actuales tienen la obligación de modificar su manera de actuar frente al país o perecer frente a otros nuevos que efectivamente vibren en la misma frecuencia de la ciudadanía. Y la cantera de donde saldrán esos nuevos partidos es, de nuevo, de la Sociedad Civil en su rol principalísimo de contraloría social de los partidos y los gobernantes que salen de ellos.

Si a nosotros no nos gusta algo que hagan los partidos, denunciémoslos. Insistamos permanentemente y critiquemos hasta más no poder sus actuaciones al frente de sus responsabilidades públicas. Pero la Sociedad Civil no ejerce el poder para la toma de decisiones. Solo nos movilizamos con actividades y hacemos presión para que actúen de la manera que creemos conveniente para los intereses del país. Y si aun no se logra que hagan lo que consideramos que deben hacer, entonces no quedará otra que participar directamente en los asuntos públicos, dando un paso adelante y creando nuevos partidos que si respondan a lo que la gente quiera, solicitando el voto de los ciudadanos para hacer nosotros mismos lo que esos lideres que criticamos no quieren hacer a favor de la gente. Así funciona el sistema.

El comportamiento de los partidos políticos en Venezuela ha dejado muchísimo que desear. En 1998 el bipartidismo tal y como lo conocíamos hasta ese año desapareció. Muchísimos de esos dirigentes podridos de los viejos partidos destruidos migraron a esa nueva plataforma que conformó Chávez para modificar la institucionalidad de nuestro país. Y los que sobrevivieron decidieron cohabitar con el régimen para sobrevivir. Estamos viendo ahora los resultados de eso. Hemos visto en estos 20 años que ese experimento no resolvió sino que agravó la enfermedad que ya traía Venezuela que hizo que precisamente un golpista resultara electo Presidente de la República. Y aunque surgieron otros partidos con caras nuevas, incluso muy jóvenes, estos lamentablemente siguieron la experiencia y las malas costumbres de los viejos. ¿Y porque esto ha sido así? Porque los ciudadanos verdaderamente preocupados nunca han querido dar el paso de integrarse a los viejos partidos para renovarlos, o crear nuevos para proponer soluciones para la población, quedándose en la acera de la Sociedad Civil, y así las cosas tampoco cambiaron para los venezolanos.

Cuando desde ANCO, como organización de la Sociedad Civil, solicitamos una Consulta Popular Plebiscitaria como herramienta para remover al régimen, lo que planteábamos en el fondo era generar en la práctica el mandato constitucional de un pueblo hacia los que tienen roles en el poder público para cambiar la situación política. Esa era la única manera que desde la Sociedad Civil podíamos hacer que ellos hicieran lo que nosotros pedimos. Al no lograrlo, siguieron haciendo lo que ellos han creído conveniente en su rol de “representantes” que les dimos con nuestro voto. Esas son las reglas del juego democrático.

El esfuerzo que están realizando distinguidos venezolanos de ponerle “representantes” a la Sociedad Civil del país a través de mecanismos novedosos basados en las redes sociales, es una aproximación moderna de darle forma a esa inquietud de movilización de la Sociedad Civil en su rol de contraloría social de lo que hacen los partidos políticos y sus dirigentes, pero nunca los representantes que se logren elegir a través de esos mecanismos podrían sustituir a quienes legítimamente resultaron electos con votos en la Asamblea Nacional o cualquier otro poder público de la actual institucionalidad venezolana, así eso nos disguste muchísimo porque en este momento no están cumpliendo con su rol de representantes. Han perdido legitimidad de ejercicio y es por eso que desde ANCO luchamos por cambiar estructuralmente la manera en como esos representantes ejercen nuestra representación pública, por una forma moderna y distinta donde los ciudadanos podamos ejercer su control. Y eso es parte de nuestra propuesta en el Gran Cambio.

Doy la bienvenida a todas las iniciativas que intenten organizar de alguna manera a la Sociedad Civil pero sin desviar el rol actual y posterior que debe tener en la salida de esta crisis. No existe una Sociedad Civil única, como no existe una representación de la humanidad porque somos seres humanos con expresiones diferentes. Existirán múltiples esas expresiones de los ciudadanos que tendrán sus representaciones legitimas y todas serán igualmente muy válidas y deberán continuar y fortalecerse; porque si hay algo que hemos ganado en estos últimos 20 años en Venezuela es la conciencia ciudadana de que nuestras vidas y la calidad en cómo la vivimos depende del ejercicio deficiente o eficiente de la actividad de los políticos que nos representan. Que nuestro rol como ciudadanos en la vida pública del país manifestado en una Oposición Civil fuerte debe ir más allá de ejercer un sufragio periódicamente. Y porque no lo hemos hecho es la razón por la cual nos hallamos en esta gravísima situación. No dejemos que nos arrebaten esa nueva condición ciudadana que hemos adquirido después de tanto sacrificio, haciéndola sentir para lo que vaya a suceder ahora y en el futuro de Venezuela.

Caracas, 27 de Abril de 2020

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Hinderburgo, el llanero omniabarcante

Por Luis Manuel Aguana

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No me lo presentaron, se presentó solo. Una tarde llegó a mi casa porque quería saber más de algo que habíamos comenzado a plantar en el país, el Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente. Con ese tono campechano que solo tienen los llaneros, me explicó que había sido Diputado por el partido de Rafael Caldera, aquel famoso “chiripero” que llegó al poder en 1993 pero que se había retirado de la política de partidos decepcionado del resultado que había tenido todo eso que Chávez una vez llamó 4ta República, pero que le había caído en las manos por intermedio de un amigo común, un ejemplar del libro de la propuesta de cambio estructural del Proyecto País, y como buen ingeniero que era, lo analizó y quería saber más, no solo de la propuesta sino de quienes la habían formulado. El amigo le recomendó que hablara conmigo porque ya había escrito bastante en ese momento acerca de la propuesta.

“Si esto es verdad, es algo por lo que vale la pena regresar a la política” me confesó Hinderburgo Becerra sin conocerle. Pero dejó claro que se refería a la otra política, a la política de verdad, no la que resulta de los conciliábulos que se hacen para alcanzar el poder por si mismo, sino alcanzarlo para aplicar lo necesario para el bienestar de la gente. Si alguien tenia claro el poder y sus fines era él. Les confieso que me inquietó porque no lo conocía. Me pidió muchos ejemplares del libro del Proyecto País Venezuela para entregarlos a “su gente” del Estado Guárico para hacerles “un examen” y evaluar su aplicación en el propio lugar de los hechos. Les confieso que me causó en ese momento cierta desconfianza entregarle tantos ejemplares que fueran a parar a cualquier lugar, pero en el grupo acordamos dárselos. El tiempo demostró que no fue un error sino la mejor inversión de nuestro proyecto en ese entonces. De su mano recorrimos el Estado Guárico con el Proyecto País Venezuela, en múltiples foros y discusiones enriquecedoras, conociendo gente valiosísima que nunca hubiéramos conocido de otra manera.

Hinderburgo Becerra era un operador político nato de esa política que conocen los venezolanos de jugar “caribe”. Se había movido en las mas altas esferas de la política como conciliador personal del Presidente Caldera, manejándose como pez en el agua entre todas las fracciones políticas del antiguo Congreso, en un gobierno que era franca minoría en ese período difícil del “chiripero” de Caldera, y salir adelante. Había que ser bueno en política para lograr eso, pero Hinderburgo me demostró en lo personal que no solo era bueno en política, sino que para ser exitoso en ella se requería calidad humana y de zamarrería política que pocas veces se dan juntas en un ser humano. Nadie creería eso de un político en Venezuela. Hinderburgo fue la prueba viviente que se podía ser político, honesto y ser humano al mismo tiempo en Venezuela.

Y eso fue lo que paso ayer, se nos fue un ser humano, un ser humano muy valioso. Ayer falleció Hinderburgo Becerra. Y es una perdida tan grande que difícilmente alguna vez podremos evaluar en su justa medida lo que perdimos, no solo por la calidad del ser humano que se fue, como ya se han ido tantos otros en este largo camino recorrido en nuestro Proyecto de un país distinto, sino por lo difícil que resulta conseguir que confluyan en una sola persona el conocimiento político de su país y de su Estado, la profundidad con la que Hinderburgo entendió la propuesta del Proyecto País Venezuela y finalmente la aplicación de esa propuesta para su Estado natal, el Estado Guárico.

Y aquí me referiré de manera egoísta al dolor desgarrador de perder gente de tanta valía cuando el país mas los necesita. Hinderburgo pudo ser otro rico mas de la 4ta República, disfrutando de millones mal habidos, como ya mismo lo están haciendo quienes ni siquiera han accedido al poder desde el gobierno interino. Se había retirado de la política decepcionado y volvió porque nosotros nos pusimos en el medio, pidiéndole que nos acompañara a rescatar lo que habían destruido, difundiendo una propuesta que consideramos lo mejor para Venezuela. Hinder, como le decíamos cercanamente, decidió después de viejo dejar las pantuflas de un cómodo retiro bien ganado de muchos años al servicio del país, enfermo como ya estaba de una operación de cáncer, para dedicarse a recorrer su Estado y el país para convencer a su gente que la política que había sido su vida, si podía ser interpretada mas allá de las banalidades y la corrupción rampante de quienes la ejercen ahora. Que existe una oportunidad, que no todo esta podrido. Y su vida de los últimos años demostró eso con creces. Nadie mejor que él la entendió, siendo como el lo había sido, protagonista de excepción del hecho político venezolano de las últimas décadas.

Disfrutó de sus últimos años blandiendo una nueva bandera política -de la política con “P” mayúscula- que trabajó intensamente para su Estado Guárico en una época donde los políticos solo quieren un puesto publico solo para tener poder y mandar. Tomó las bases escritas del Proyecto País Venezuela, las interpretó y escribió para su Estado. Fue un trabajo extraordinario y digno que todo guariqueño conozca, estudie y aplique. Les dejo una dirección en la red para que se enteren de “Propuesta Región Guárico, Estado Federado” de Hinderburgo Becerra (descargar propuesta en https://tinyurl.com/ybuknwfq), en la que Hinder explica con la minuciocidad que solo un ingeniero de excepción como el podría lograr, de que manera su Estado podía transformarse en una potencia agroalimentaria, con proyectos de agroindustriales, ferroviarios, agua y gas, con la consigna “El Guárico alcanza para todos y sobra…¿Hasta cuándo estaremos sentados sobre nuestras riquezas?”…Eso lo representó con un llanero guariqueño pordiosero, pidiendo monedas cuando estaba sentado sobre un lingote de oro. Esa idea fue de él. Lo sé porque me hizo la dibujar en esa lámina que ustedes verán en ese trabajo extraordinario en el que expresara realmente lo que somos los venezolanos. Eso es lo que esperamos para cada Estado de Venezuela.

En este momento lloro la impotencia de una Venezuela que se le mueren sus mejores hijos en el medio de una desidia y una incomprensión inenarrables. Pero peor aún la sordera de un país que todavía oye con embeleso las promesas huecas de una clase política que se niega a morir, al tiempo que se mueren venezolanos únicos que dejan aportes concretos de política para mejorar su país y su región. ¿¿¿¡Que injusticia es esa Dios mio!??? Y es aquí es en donde comienzo a comprender la angustia del Libertador en sus últimos días…

Nunca tuve ninguna duda del increíble aporte de los llaneros a la libertad de Venezuela. El único que lo dudó fue Hugo Chávez al denigrar de la figura histórica de José Antonio Páez. Afirmo sin lugar a dudas que Hinderburgo Becerra es la prueba de esos aportes que el Estado Guárico seguirá dando a Venezuela. Y esto me hace recordar el Monumento a los Lanceros del Pantano de Vargas, localizado en el Departamento de Boyacá en Colombia, considerado el monumento más grande de ese país, hecho en homenaje a la carga de 15 lanceros al mando de un venezolano, el Coronel Juan José Rondón, llanero del Estado Guárico, en la Batalla del Pantano de Vargas, y que fue a parar tan lejos de su tierra al mando del Libertador, peleando por la libertad de un continente (véanlo ustedes en https://es.wikipedia.org/wiki/Lanceros_del_Pantano_de_Vargas). Estoy seguro que en una Venezuela que yo no veré habrá un monumento en honor a los héroes civiles que reconstruyeron este país, y en alguno de ellos, tal vez el mas grande de su Estado Guárico, habrá uno que encabece Hinderburgo Becerra, como el de Juan José Rondón en Pantano de Vargas, cargando vencedor en contra de la ignorancia, la corrupción y la desidia que azotan a su pueblo.

Hinder solía llamarme a menudo muy temprano en la mañana para comentar cada vez que leía de madrugada alguna nota que le había gustado de las muchas que he publicado, refiriéndose inmerecidamente a mi persona como “un hombre de pensamiento omniabarcante”. Siempre me reí de eso con él porque quienes lo fueron solo están en los libros de historia y por supuesto muertos. Pero siempre me llamó la atención el término. Ahora que te has muerto hermano, me doy cuenta que en ti si aplica el término que me pusiste inmerecidamente. Fuiste mas allá de todo lo esperado y dejaste para las nuevas generaciones un profundo legado de amor y futuro para tu país y para tu Estado. Has abarcado todas facetas que un ser humano puede dejar de legado para su gente y su gentilicio en todas las direcciones posibles, la humana, la ética, y la política. A partir de ahora no se podrá hablar de decencia política en el Guárico sin mencionar tu nombre, te lo ganaste. Descansa en paz hermano, ya hiciste tu parte. Nos queda a los que quedamos hacer la nuestra…

Caracas, 22 de Abril de 2020

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Cambios, palabras y política

Por Luis Manuel Aguana

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Así como en mis años mozos me encantaba la ciencia-ficción –y todavía me encanta-, después de viejo me fascina la política-ficción. Ambas hacen de alguna manera realidad las cosas que presentan. Es el ejercicio del concepto de la “profecía autocumplida”, siendo algo que termina por realizarse porque lo deseas. Aquellos con la suficiente edad recordarán como en los 60s todas las series de ciencia-ficción presentaban las llamadas telefónicas con video incorporado como de uso normal en un momento donde apenas las redes telefónicas pasaban los teléfonos de disco a tonos en los países desarrollados. En Venezuela solo teníamos teléfonos de disco. Ahora las videollamadas portátiles son de uso corriente como en la serie de dibujos animados futurista “Los Supersónicos” (“The Jetsons”) y “Viaje a las Estrellas” (“Star Trek”), incluso hasta mejores porque son gratuitas.

Recordé que fue de la extraordinaria película de política-ficción del 2002, “La suma de todos los miedos” (“The Sum of All Fears”), protagonizada por Morgan Freeman y Ben Affleck, la frase “Ten cuidado de lo que dices, las palabras tienen el hábito de convertirse en política”. 18 años después, los Estados Unidos aun temen y se han preparado para evitar la explosión de una bomba nuclear de origen terrorista en su territorio, como lo expone muy bien la película como una posibilidad cierta, lo que sería el inicio de una guerra atómica de impredecibles consecuencias.

Es por eso que todo lo que se expresa, se escribe y se debate en las redes sociales, que es el nuevo marco de la información nacional y mundial, terminarán tarde o temprano convirtiéndose en política, tal y como se convirtieron en realidad las videollamadas telefónicas y otras tantas maravillas que ha descrito la ciencia-ficción.

En Venezuela no hemos comenzado siquiera a debatir como quisiéramos que fuera nuestro futuro político, más allá de de los lugares comunes que da una clase política absolutamente devaluada y de sus nuevos protagonistas, que han aprendido todas las malas costumbres de sus mentores que todavía viven de la política venezolana, para desgracia de todos nosotros.

En la alborada de un nuevo amanecer político del país, que con el favor de Dios Todopoderoso deberá estar muy cercano, a partir del primer día posterior a la salida de quienes han conducido la desgracia de Venezuela, lo que vemos en nuestro inmediato futuro es a quienes estuvieron asociados con el régimen (y cuidado si no los mismos delincuentes disfrazados y mezclados con quienes se dicen opositores). Eso es lo que lamentablemente veo en nuestro futuro inmediato. Nada hasta ahora me dice que no será así, independientemente de quien termine siendo el que desplace a Nicolás Maduro Moros del poder, ya sea de afuera o de adentro.

Y no es muy difícil pronosticar que el G4 tomará control de la próxima transición, con factores de la política tradicional poniendo a personas en ese gobierno completamente alineadas con las estrategias de poder de los principales partidos. Suena obvio, ¿verdad? Y también lógico. Ninguno de los partidos que controlan la oposición oficial querrá quedarse fuera de lo que pase luego de la salida de Maduro. Pero ¿y cómo quedamos nosotros? Me refiero a la sociedad civil que reclama cambios sustanciales. Para las grandes mayorías, a la oposición oficial le bastará con restituir la comodidad de un país que existía previo al desastre de Chávez en 1998. Y muchos considerarían eso “suficiente” dado el impresionante estado de destrucción alcanzado durante estos últimos 20 años. Y “sería bastante” dirían muchos de ellos. Pero sería un engaño nuevo de una gravedad extrema porque Venezuela y el mundo han cambiado en todos estos años de destrucción interna masiva.

Para comenzar ¿de dónde saldrían los reales para intentar volver al “status quo” de 1998, sin la industria petrolera –en Recursos Humanos, organización y equipos- que teníamos en ese año y los mercados internacionales que se perdieron por esa destrucción? Ese jarrón chino se rompió irremediablemente. La antigua dirigencia política de la oposición oficial –y digo antigua porque toda lo es – nos intentará vender un plan de gobierno para administrar un edificio completamente destruido. Eso es como si lo que te ofrecieran, después de la destrucción de tu vivienda por un terremoto brutal, es un plan para vivir indefinidamente en carpas con aire acondicionado sin levantar un dedo para construir una nueva. O peor aún, que te ofrezcan construir la misma vivienda sin los cambios mínimos en su arquitectura para prevenir que sea destruida por un nuevo terremoto en el futuro, sin darte la oportunidad para soñar como sería la nueva, porque al fin y al cabo tienes que hacerla otra vez.

Pues bien, a partir de hoy comienzo a soñar mi nueva vivienda porque la que tengo está completamente destruida. Y no voy a permitir que quienes se hagan con el poder después de Maduro lo eviten tratando de volver a un pasado que nunca ocurrirá, ya bien sea por intereses, por  corrupción, por ignorancia en el manejo de los asuntos públicos, o por simple falta de amor por Venezuela. Voy a soñar con las videollamadas de los años 60s porque ese es el futuro que quiero. Y como las palabras tienen el hábito de convertirse en política, someto a la discusión pública algunos temas de importancia fundamental que a mi juicio deberían hacerse realidad y marcar el país donde vivirían las nuevas generaciones. Debemos discutir el Gran Cambio que NECESITA EL PAIS en la ventana de oportunidad que se abre con la transición de Venezuela después esta tragedia.

Y por ejemplo, ¿de cuales cambios mínimos estoy hablando? ¿Cómo sería la arquitectura de esa nueva casa donde viviríamos? Describiré por encima solo algunas de las habitaciones (puntos de referencia) a ver si a ustedes les gusta la maqueta. Posteriormente podríamos ver el detalle de cada una:

  • La representación del pueblo debe controlar el Poder Ejecutivo. No se puede seguir tolerando que cualquier Presidente de la República que venga haga lo que le venga en gana con los venezolanos y la Hacienda Pública. Ningún Presidente puede crear o eliminar Ministerios ni manejar presupuestos a su antojo, ni sacarnos de Acuerdos internacionales sin el consentimiento de la representación del pueblo. Su poder debe ser reducido, despiezado y entregado a los Municipios y Estados estableciéndose un nuevo Pacto Federal;
  • Se debe restablecer la representación de los Estados en el Parlamento. Esto es restituir el Senado de la República y darle pleno control de los ascensos de las Fuerzas Armadas y la aprobación final de las leyes. Eso no puede seguir en manos de ningún Presidente de la República;
  • Los Municipios y los Estados deben tener la capacidad económica y política para dar la calidad de vida que demandan sus ciudadanos. El poder debe acercarse lo más posible a los ciudadanos y esto solo es posible invirtiendo la pirámide del poder. Hay que establecer a la brevedad las autonomías de los Estados y Municipios, para que los ciudadanos tomen el control de su destino en cada rincón de Venezuela;
  • Los Estados deben replantear cuantos Municipios deben tener de acuerdo a su realidad poblacional, comenzando por convertir las Parroquias actuales en Municipios. No se puede seguir viviendo con una realidad ciudadana de 335 Municipios en todo el país y esperar buenos servicios públicos. Caracas debe tener alrededor de 30 Municipios para ser bien administrada adecuadamente en todos sus servicios;
  • Hay que repensar a fondo la industria petrolera y nuevos términos para el reparto de la renta, que sean completamente distintos a los actuales. La industria debe ser de Energía y cada Estado debe controlar a todo nivel sus propios recursos, incluyendo los petroleros y mineros, estableciendo sus aportes a un fondo federal. Si tiene más aportara mas al Pacto Federal;
  • Toda tierra deberá tener dueño. No podrá existir un solo metro de terreno en Venezuela “propiedad del Estado”, salvo aquellos decretados como de áreas de conservación natural y no serían “propiedad del Estado” sino de todos los venezolanos, producto de leyes de protección ambiental; 
  • Se requiere de un cambio URGENTE de los criterios de la representación ciudadana en el Parlamento. Los Diputados deben ser reales representantes de sus Estados, no de los partidos en los que militan. Que la representación de los Estados en el Parlamento salga de las Asambleas Legislativas y se roten durante todo el periodo legislativo. Debemos quebrar la dictadura de los partidos sobre nuestros representantes populares. Los partidos solo tendrían opción de cargos de representación popular para puestos de Diputados, Gobernadores y Presidentes de la Republica. Las Alcaldes y Concejales serian exclusivamente del ámbito de la Sociedad Civil;
  • Al rehacer el papel de los Estados y Municipios, debe como consecuencia  desaparecer la decimonónica figura del Situado Constitucional porque cada Estado deberá aportar, no que le aporten, a un fondo federal que sostenga servicios comunes a toda la República como las Fuerzas Armadas o Policía de Investigación de rango federal (que podría ser el CICPC);
  • La Educación, la Justicia, la Salud y las policías deben estar al nivel de los Estados y Municipios, con lineamientos nacionales comunes. El agua y la electricidad deben ser servicios controlados y garantizados localmente;
  • La Justicia deberá ser federada y cada Estado sostener y contar con una última instancia federal, una Corte Suprema de Justicia, con un sistema de independencia de jueces al punto de pensar que sean de carácter indefinido (de por vida) hasta que demuestren que no lo merecen, a través de controles estrictos de anticorrupción; y un sistema de carrera judicial tan cerrado y estricto como el de los militares. Sería la única manera de garantizarnos una justicia que nos llegue a todos por igual.

Estas son algunas de las habitaciones de la nueva casa que quiero para mi país. No están todas y algunas de ellas son solo ideas que deben discutirse y mejorarse en ese repensar del país. “Tenemos que REPENSAR A VENEZUELA. Tenemos que REINVENTAR LA DEMOCRACIA. Tenemos que REFUNDAR EL PAIS” como dice nuestro comunicado de ANCO del 28 de Marzo de 2020, el Gran Cambio (http://ancoficial.blogspot.com/2020/03/comunicado-anco-todos-los-venezolanos.html).

¿Han ustedes visto algún factor político en Venezuela hablando de estos temas trascendentales que incidirían sobre nuestras vidas en un futuro, en esta hora trágica cuando todos estamos en el medio del campo llorando porque nuestra casa está destruida? No, ¿verdad?

Se nos abre una oportunidad única AHORA QUE TODO LO DESTRUYERON para proyectar una nueva casa para las generaciones futuras. Si no la dibujamos, describimos, y menos aun discutimos, nunca será realidad. Si no se hubiesen presentado las videollamadas a la gente en los años 60s no las tendríamos hoy. Es muy posible que yo no vea esos cambios pero tal vez si mi nieta, y todas los nietas y nietos de Venezuela, que espero que para ese momento vivan en este hermosísimo país que sigo considerando el mejor del mundo. Por eso, y solamente por eso, vale la pena seguir trabajando tercamente para ese cambio expresado en esas palabras se convierta en una realidad política…

Caracas, 17 de Abril de 2020

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