El problema no es Guaidó

Por Luis Manuel Aguana

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¿Será capaz Juan Guaidó, fiel exponente de esa juventud que murió en las calles por una mejor Venezuela, de traicionar eso a favor de lo peor de la política venezolana de los últimos 60 años, y que todavía anda vivita y coleando en esa Asamblea Nacional? Si es capaz de esa traición, habrá tenido razón mi querido amigo y yo me habré equivocado de nuevo –no es la primera vez- pero lo habré hecho creyendo en la juventud venezolana que tanta sangre ha derramado por Venezuela…(ver Guaidó versus oposición oficial

http://ticsddhh.blogspot.com/2019/03/guaido-versus-oposicion-oficial.html).

Así terminé una nota de marzo de este año tratando de convencerme que no creía en el derrumbe de la Presidencia interina de Guaidó, porque si algo bueno había pasado en Venezuela era que se le había dado todo el poder y la oportunidad a esa generación representativa de la lucha de la juventud venezolana para acabar con la tiranía. Pues debo reconocer que me equivoqué. Pero tal vez volvería a cometer el error por las mismas razones. Fueron mas fuertes los Ramos Allup, los Rosales, los Zambrano, los Borges, que impusieron en esa nueva generación una manera de hacer política que hemos repudiado los venezolanos desde mucho antes de llegar Chávez y razón por la cual ese golpista accedió al poder. La política de la mentira, de la trampa, del negociado, del dinero de la corrupción. Y los resultados están a la vista.

Hemos perdido un año completo y se ha comenzado a afianzar la desesperanza. Sin embargo, así como creo que quien ocupa la Presidencia Encargada, Juan Guaidó, se agotó durante todo el 2019 por un sin fin de razones, lo que en realidad ha hecho crisis es la figura misma que escogimos el 23 de enero para enfrentar a la tiranía de los delincuentes que detentan de manera ilegítima el poder. Y si pretendemos cambiar a quien creemos es el responsable por no haber tomado las decisiones correspondientes, volveremos a equivocarnos. En otras palabras, cambiar a Guaidó sin cambiar el mecanismo para luchar contra el régimen será completamente ineficaz y un error monumental. ¿Porque afirmo esto? Veamos.

¿Cual fue el mecanismo que escogió la oposición oficial para salir del régimen? Un Presidente Encargado que tomara a través de un Gobierno colegiado parlamentario que no existe en la Constitución, sin tomar en cuenta a nadie en el país, las decisiones y acciones para deponer al régimen. Sin entrar a justificar los errores cometidos en estos 11 meses, si al frente hubiese estado el político mas experimentado, hubiera fracasado como fracasó Juan Guaidó. Todos, incluyéndome, le pedimos peras a una mata de mango. Le pedimos a Guaidó que nombrara un Gabinete cuando ese Estatuto y ese gobierno parlamentario inconstitucional le impedían hacerlo. Si bien es cierto que pudo alzarse con su presidencia, no hubiera llegado muy lejos. Los mismos jefes políticos le hubieran sacado el piso donde sostenerse. No era cuestión de que tuviera el valor suficiente como para hacerlo, como se ha mencionado. Pero pudo haberlo denunciado y haber provocado una crisis política para cambiar eso. Eso es lo que en realidad hay que reprocharle como joven, pero esa es otra historia ahora. Ya es muy tarde para eso.

Lo jefes políticos de los partidos diseñaron un parapeto muy torpe, que era imposible que funcionara para los fines para los que fue construido. Funciono si -y a regañadientes, para aquellos que no querían que Guaidó se juramentara- para que la Comunidad Internacional cerrara filas alrededor del pueblo venezolano, reconociendo en esa figura del Presidente Encargado, al legitimo representante de los venezolanos ante esos pueblos. ¡Ese avance no se puede perder porque eso fue lo único que ganamos en el 2019!

Se ganó pues el reconocimiento de que existe en Venezuela una tiranía a la que hay que eliminar. Que hay en Venezuela un cáncer que hay que extirpar pero que no se tiene claro hasta ahora como proceder con eso. Ese reconocimiento todavía es un activo a favor de los venezolanos, esté o no esté Juan Guaidó en la Presidencia Encargada. Entonces el problema no es Guiadó. Cuestiono la figura que se utilizó porque si algo nos ha perjudicado es esa falsa creencia de que Guaidó, o quien sea que haga sus veces, sea el Presidente de algo. Lo que deberíamos tener es un coordinador, una especie de jefe de un equipo de crisis que se deje acompañar con lo mas calificado del país en cada área que sea necesaria (militar, diplomática, social, política por mencionar algunas importantes) con el ÚNICO Y EXCLUSIVO objetivo de expulsar del poder al régimen de Nicolás Maduro Moros y sus delincuentes nacionales e internacionales. Y que luego de alcanzado ese objetivo, le de paso a un Gobierno Provisional -donde si existiría un Presidente Encargado- que nos lleve a unas elecciones libres y auténticas. Ese equipo de crisis NO SERÍA PARA GOBERNAR porque no tendría el poder para eso, sino para buscar una solución para la expulsión por completo del régimen del poder con el auxilio de la Comunidad Internacional. ¿Se dan cuenta de la diferencia?

Cuando ocurre un terremoto, una tragedia natural de proporciones, se crea una coordinación ejecutiva de la crisis para enfrentar de inmediato el problema. Se crean equipos especializados para poner el orden público, darle alimentos y atención medica inmediata a los afectados y un techo provisional a los que quedaron sin casa. Todo eso se monta en horas para enfrentar lo que ocurrió hasta que se normaliza la situación. Pues algo así debemos hacer los venezolanos. Debemos crear algo semejante y ese equipo ejecutivo compuesto por ese “encargado”, que en el fondo no es Presidente porque no tiene ningún poder, debe coordinarlo hasta que se normalice la situación en Venezuela.

Y ese equipo es el que debe conducir las acciones, con ayuda de la Comunidad Internacional que reconoció nuestra lucha, para expulsar a Maduro por las vías que sean necesarias y llevar al país a un Gobierno Provisional. ¿Quienes integrarían ese equipo? Representantes del único Poder legitimo reconocido, la Asamblea Nacional, y representantes de la Sociedad Civil de ética y moral incuestionables. No es la primera vez que en Venezuela se han tomado decisiones basadas en ese criterio. En 1993 el Congreso de la República designó al Senador Ramón J. Velásquez como Presidente Encargado de la República para concluir el mandato del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, sin estar el Dr. Velásquez en la linea sucesoral de acuerdo a la Constitución de 1961. Se llegó a esto por un acuerdo político que tomó en consideración la impecable hoja de servicios del Senador Velásquez y su incuestionable ética y moral al servicio de la Nación, reconocidas por todos los venezolanos.

Esto se hizo precisamente porque el país estaba conmovido por el juicio por corrupción llevado a cabo en contra del Presidente de la República, y se acordó la mejor forma de normalizar al país. A algo así se tiene que llegar ahora donde el Artículo 233 no puede representar una suerte de camisa de fuerza que implique que el próximo “Presidente Encargado” sea el Diputado que resulte escogido en la Asamblea Nacional como Presidente de la Asamblea. En Venezuela no existe la figura de presidencias “rotativas”, como bien lo ha explicado la Magistrada Emérita, Dra. Blanca Rosa Mármol de León. Eso lo que trae es una pelea de borrachos por una botella vacía, y ya está comenzando a pasar con el régimen comprando los votos de Diputados para la próxima legislatura que comienza el 5 de enero de 2020. La Asamblea Nacional debe abandonar inmediatamente ese Estatuto inconstitucional para la Transición y abocarse a buscar y acordar políticamente al mejor venezolano o venezolana, aquí o en el exterior, para liderar ese equipo de crisis y darle la legitimidad para conducir lo necesario para salir del problema. La Comunidad Internacional lo respaldaría inmediatamente.

El terremoto por el que está pasando el Gobierno Encargado de Juan Guaidó debe dar paso a ese equipo de crisis, si se le puede dar algún nombre, para que actúe en nombre de todos los venezolanos para proponer una solución para la expulsión del régimen. Desde ya propongo a ese equipo de crisis que dentro de las soluciones que se estudien, este presente la Consulta Popular Plebiscitaria, que ya hemos explicado ampliamente, y entregado información al Gobierno Encargado de Juan Guaidó, sin desmedro de otras soluciones basadas en la aplicación de mecanismos de uso de la fuerza internacional.

Lo que al final deseamos quienes seguimos preocupados por el devenir de los acontecimientos por el debilitamiento por corrupción del Gobierno Encargado de Juan Guaidó, es que no se repitan los mismos errores de 2019 que le han dado mas tiempo a la tiranía para afianzarse en el poder, utilizando los medios que la corrupción le da. Cambiar a Guaidó por otro para hacer exactamente lo mismo, es la crónica de un fracaso anunciado. La corrupción siempre estará a la orden del día para socavar la gestión de cualquiera que venga. Lo que no se puede es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Esa es la definición “einsteniana” de locura. Si Guaidó no es quien debe conducir el barco, como en efecto ya creemos muchos en Venezuela, entonces debemos proceder con un mecanismo completamente diferente para continuar la lucha…

Caracas, 5 de Diciembre de 2019

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2019, ¿un año perdido?

Por Luis Manuel Aguana

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Intervención en la Mesa de Análisis de la Cátedra Pío Tamayodel 2 de Diciembre de 2019.

Una vez más vaya primero el agradecimiento a la Cátedra Pío Tamayo y al incansable Prof. Agustín Blanco Muñoz, por esta nueva invitación para debatir a Venezuela. Nunca como ahora hace falta reflexión, discusión y debate acerca del rumbo que lleva el país. La labor que por décadas lleva esta Cátedra la hace de indiscutible referencia a la hora de tomar decisiones. Ojalá que el liderazgo político tomara en cuenta lo que en esta aula de aulas se discute en la Cátedra Pío Tamayo. Tal vez los resultados serían diferentes a los que ahora percibimos en el país.

En esta oportunidad la Cátedra Pio Tamayo nos trae a una Mesa de Análisis con un tema de especial relevancia: “Balance de 2019 ¿Un año perdido? ¿Qué nos espera en 2020?”. ¡Menuda discusión! Evaluar lo que se ha hecho, dando una calificación, y pronosticar lo que vendrá. Gracias a Dios que me encuentro aquí, acompañado de extraordinarios docentes en materia de política, comenzando por el Prof. Blanco Muñoz, que podrían evaluar, mucho mejor que yo ese examen. Debo por principio comenzar definiendo quien es el evaluado, para poder responder efectivamente si sus acciones condujeron a que se perdiera un año, si efectivamente ese fue el caso, de la vida del país, entendiendo que a lo que se refiere esa pregunta del año perdido que formula la Cátedra, es si todos los venezolanos perdimos un año en sacarnos de encima a este régimen, por lo que el objeto de la evaluación deberá referirse a quienes tenían la responsabilidad ante nosotros de hacerlo.

De esta manera, defino para los efectos de mi exposición, que los examinados de hoy en esta aula son aquellos que integran lo que he llamado consistentemente la oposición oficial, es decir, aquellos personajes que perteneciendo a los partidos políticos llamados de oposición, resultaron electos en responsabilidades de representación política de los venezolanos, y sus lideres son reconocidos fuera y dentro del país como los responsables de las decisiones que se toman en representación de la población venezolana que rechaza al régimen de Nicolás Maduro Moros.

Y querámoslo o no, la oposición oficial es la que decide por nosotros el curso que debe tomar la lucha opositora del país en contra de lo que hemos considerado un régimen responsable del desmantelamiento del sistema de libertades y la institucionalidad de la Republica. Podría decirse que la oposición oficial, la integran todos los miembros así llamados en la Asamblea Nacional, compuesta por los partidos que se dicen opositores y que hacen vida allí.

Establecido entonces el evaluado, paso igualmente a definir el objeto de la evaluación. Dado lo amplio del espectro de temas sobre los cuales evaluar la gestión de un año de la lucha opositora -que son múltiples- solamente evaluaré sobre aquellos temas a los que hice advertencia en mi última nota del año 2018, publicada el 31 de diciembre de ese año (ver Por un liderazgo efectivo en el 2019, en http://ticsddhh.blogspot.com/2018/12/por-un-liderazgo-efectivo-en-el-2019.html) y que se resume en cinco aspectos fundamentales sobre los cuales debería asentarse la credibilidad de cualquier liderazgo para poder tener la calificación moral para conducir esta lucha.

Estos aspectos no los inventé yo. Fueron sugeridos por Víctor Lipman, renombrado especialista mundial en liderazgo, colaborador de la Revista Forbes y Harvard Business Review, en un artículo publicado en Marzo de 2018, titulado “5 maneras probadas de construir credibilidad de liderazgo” (5 Time-Tested Ways To Build Leadership Credibility, https://www.forbes.com/sites/victorlipman/2018/03/24/5-time-tested-ways-to-build-leadership-credibility/#3ac678a73fa8) y que resumiré más abajo para la evaluación.

Sin embargo debo mencionar antes, para los efectos de este examen puesto el 31 de diciembre pasado, con la suficiente anticipación para que las respuestas fueran sobresalientes, que era necesario que el nuevo liderazgo que asumía las riendas de la oposición oficial en el nuevo año que comenzaba, representado por estos jóvenes, tomaran en cuenta estas consideraciones porque el año 2019 estaría fuertemente marcado por sus decisiones en la conducción opositora del país. Y no me equivoqué.

Me preocupaba en extremo el hecho de que muchos de esos jóvenes políticos no hubiesen tenido una experiencia de trabajo profesional real, sin un jefe del cual haber aprendido, antes de dedicarse a la política. Entraron de sopetón de las luchas universitarias de calle, a la Asamblea Nacional, Alcaldías y otros puestos de responsabilidad sin antes haber pasado por el forjamiento que solo da el roce de la formación profesional después de una universidad.

Dicho esto, destaque seguir los 5 aspectos para la construcción de la credibilidad del liderazgo de Lipman, que evaluaremos entonces a continuación:

1.- Entregar resultados. Decía el 31 de diciembre de 2018 que ninguno de estos muchachos se ganaría un puesto que tenga credibilidad ante la opinión pública si no presentaban resultados. Aun esperamos los resultados del Cese de la Usurpación después de 11 meses. Solamente por no haber entregado resultados a los venezolanos, el evaluado esta reprobado en este primer aspecto.

2.- Transparencia. Como indicaba Lipman “¿Quieres credibilidad? Tienes que ser sincero con la gente…”. ¿Fueron los jóvenes responsables de la oposición oficial sinceros con la gente? Definitivamente NO. Los hechos del 23 de Febrero y del 30 de Abril de 2019 lo demuestran abiertamente. En lugar de salir del régimen primero, intentaron negociar con él en una Mesa de Dialogo en Noruega y luego en Barbados, y ahora han decidido ir a unas elecciones con Maduro en el poder. En este segundo aspecto el evaluado esta reprobado.

3.- No eludas las decisiones difíciles. Decía en esa nota que todo el 2019 sería extremadamente difícil pero que lo peor que podrían hacer era eludir las decisiones dificiles y no enfrentarlas, así les costara la libertad. Pues bien, hicieron todo lo contrario. Evitaron a toda costa, ni siquiera discutir en el Parlamento, decisiones trascendentales como la aprobación del Artículo 187, Numeral 11 que daba la autorización a los países que lo desearan, el acompañamiento militar de la ayuda humanitaria necesaria para los venezolanos. En este tercer aspecto el evaluado está reprobado.

4.- Demuestra consistencia en tu comportamiento. Pregúntense si el comportamiento de la oposición oficial ha sido consistente. Esto es, si ha mantenido la palabra empeñada. Respuesta: un no rotundo. Lo demuestran el Acuerdo del 1ro de Octubre de la Asamblea Nacional donde anunciaron una nueva ruta que desapareció la trilogía anunciada del 23 de Enero, “Cese de la Usurpación-Gobierno de transición-Elecciones Libres”. En este cuarto aspecto el evaluado está reprobado.

5.- Guía con el ejemplo. Decía en este punto el año pasado que la gente no creería en nadie que no diera el ejemplo. Sin embargo, se escondieron las denuncias de corrupción, conduciéndose exactamente de la misma manera como el régimen de Maduro y de Chávez. Al reventar la olla de corrupción del Cucutazo, las recientes denuncias del ex Embajador designado por el Gobierno Encargado en Colombia, Humberto Calderón Berti, acerca de los manejos irregulares de los partidos de la oposición oficial en la designación de los ejecutivos en Monómeros Colombo-Venezolanos, S.A., y ahora los escándalos de corrupción avanzada en la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, expuestas públicamente en el portal Armando.info (ver ¿Necesita lavar su reputación? Se alquilan diputados para tal fin, en https://armando.info/Reportajes/Details/2614), queda relevado de toda prueba que los venezolanos estamos con la oposición oficial ante exactamente el mismo “musiú con diferente cachimbo” como se estilaba decir en el pasado, esto es, el régimen y su oposición son lo mismo, con todo lo que eso implica. Ni decir que en este quinto y último aspecto, el evaluado está más que reprobado.

Habiendo reprobado el liderazgo de la oposición oficial en esta materia fundamental que es la credibilidad del liderazgo, ¿qué queda para el resto? Cualquier cosa que intenten hacer, así sea una obra de caridad al estilo de la Madre Teresa de Calcuta, estará destinada al fracaso porque no contará con el respaldo de los venezolanos.

A la pregunta, ¿fue el año 2019 un año perdido? Efectivamente después de la evaluación de cada uno de los 5 aspectos objetivos que fueran advertidos con bastante anticipación, los venezolanos perdimos el año 2019. Significa en contrario un avance efectivo para el régimen, al poder sostenerse un año más en el poder. Ahora bien, ¿que nos espera el año 2020?

Los venezolanos no la tenemos fácil en el 2020. Demostrado como está que estamos enfrentando un monstruo que no solo está afuera sino también dentro de nuestra casa, debemos entonces cerrar filas alrededor de lo que tenemos como seguro. No voy a mencionar aquí los nombres de valiosos venezolanos, no solo en el campo de la política sino especialmente en el de la sociedad civil –dentro y fuera del país- que han advertido la necesidad de agruparnos de urgencia alrededor de liderazgos que efectivamente representen a quienes deseamos salir urgentemente de este problema. Ustedes los conocen. El realineamiento del país alrededor de estos personajes, es una necesidad vital por la libertad, y cualquier cosa que deba hacerse para colocarlos en el futuro inmediato en la línea sucesoria y constitucional del poder como protagonistas de una nueva etapa de la lucha opositora para la recuperación de la libertad en el año 2020, es completamente mandatorio.

En este sentido, planteamientos como la Consulta Popular Plebiscitaria a  los venezolanos con la designación de un Consejo de Gobierno de Unidad Nacional, con la incorporación de sectores de la Sociedad Civil por la vía directa, o la consulta para la convocatoria al Constituyente Originario como se está planteando en Chile, son soluciones propuestas por la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, y que deben ser urgentemente revisadas con la seriedad correspondiente por todos los venezolanos.

En la renovación del liderazgo opositor está la clave para que no se pierda también el próximo año y los que vengan después. No les pediré más reflexión a los partidos de una oposición oficial que desde una Comisión de Contraloría opositora, expidieron certificados de buena conducta a los delincuentes del régimen que comercian con el hambre de nuestro pueblo. Si los ciudadanos no emprendemos la lucha para cambiar inmediatamente la conducción política de la oposición venezolana, comenzando por Juan Guaidó, a través de los mecanismos que nos garantiza la Constitución, el año 2020 será definitivamente peor…

Muchas gracias…

Caracas, 2 de Diciembre de 2019

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El único camino de Juan Guaidó

Por Luis Manuel Aguana

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Se atribuye al ex Presidente venezolano Raimundo Andueza Palacios (1846-1900) la lamentable frase que la historia ha probado como cierta: “El Tesoro Nacional es como el río Guaire, todo el mundo tiene derecho a meter su pichagua, lo que se discute es el tamaño”. A mi juicio algunos articulistas de la red le han dado a esta frase una interpretación errónea. Pienso que Andueza no se refería a meter al agua alguna parte del cuerpo, sino un recipiente para tomarla (recuérdese que en ese tiempo el río Guaire era limpio). La palabra “pichagua”, muy venezolana, es un derivado de la famosa “totuma” o “tapara” indígena utilizada para recoger agua o plato para comer.

Todos los venezolanos teníamos el derecho, según Andueza, a meterle la mano a los dineros públicos. Lo que se discutía era el tamaño del recipiente, porque el río daba agua suficiente para todos. La pregunta era quien tenía más derecho que otro para beber más. La respuesta: el que tuviera la pichagua más grande. Y ese generalmente es el que tiene el poder. Así se interpreta eso en Venezuela. Lamentablemente esa frase se quedó estructurada en el ADN político de quienes han gobernado Venezuela desde ese momento.

Los venezolanos hemos sido testigos de lo más insólito. Andueza nunca pudo imaginarse que el tamaño de la pichagua de los que le sucedieron secaría el río completo de ese Tesoro Nacional que comparó asertivamente con el río Guaire. Ni nadie tampoco se imaginó que la discusión del tamaño de la pichagua le afectara mas allá de los chismes de ladrones que se endilgaban entre sí quienes se peleaban por el poder. El río era demasiado grande hasta que lo secaron y ya nadie pudo beber más.

Las naciones que se consideran hoy desarrolladas tienen un código cultural que limita de manera estructural la corrupción. Ese ha sido un mal de la humanidad, y los venezolanos no somos los únicos en padecerlo. La corrupción, aparte de los aspectos éticos y morales involucrados, le quita eficiencia a la distribución de lo que es de todos. Y creo sin quedarme corto, que lo que ha sucedido en Venezuela es el mejor ejemplo mundial de lo catastrófico que pueden llegar a ser las consecuencias cuando hay una total ausencia de controles para ese mal. Consecuencias que no solo son económicas, sino políticas, y como nos hemos podido dar cuenta con la tragedia que nos consume, profundamente sociales.

De esto claramente se puede deducir que cualquier cosa que venga en el futuro, después de salir de esta banda de ladrones que conducen el poder en Venezuela, tienen que ser muchísimo mejor en ese departamento. Y no solo tienen que serlo, sino también parecerlo, como la mujer del César. De allí que notas como las recientemente publicadas que apuntan a la corrupción que se está destapando del lado de la oposición oficial (ver ¿Donde están los reales Guaidó? en https://prensaamerica.com/2019/11/periodista-manuel-isidro-molina-donde-estan-los-reales-guaido/) indican que las cosas no cambiarían sustantivamente en el futuro. Pero también nos dice mucho del porqué las cosas no se han cambiado todavía a favor de los venezolanos después del 23 de Enero de 2019, siendo por el contrario, que han empeorado mucho más.

La denuncia del periodista Molina, era un secreto a voces. Y el problema no apunta a que pueda existir corrupción en las filas opositoras. ¡Eso es lo de menos! Lo grave es que el Gobierno del Presidente Encargado no esté actuando con la transparencia debida al manejar a su discreción y sin absolutamente ningún control de contraloría, los fondos que ha recibido del exterior y aquellos que se han ido recuperando del régimen. ¿Quién está llevando el control administrativo y dando cuenta de esos fondos a los venezolanos? Eso es lo que debe responder el Presidente Encargado y el gobierno colegiado de la Asamblea Nacional. No puede ser que haya una moral para el régimen y otra muy diferente para la oposición. En eso coincidimos con la nota del periodista Molina.

Pero lo que no se puede tragar es que se pretenda sugerir que sea la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente de los ladrones del régimen la que le venga poner control a eso. Esto es, la propuesta de Molina es que una banda de malandros le ponga control a otra pero de la oposición. ¡Acabazón de mundo! La corrupción ha logrado que todo se salga de control. No hay instituciones creíbles porque ya no hay gente creíble. Los dirigentes creíbles se han ido muriendo y los nuevos están enredados en escándalos como el que denuncia la nota del periodista Molina.

Un país sin instituciones como lo ha sido históricamente Venezuela, solo se ha sostenido con la credibilidad moral de los pocos venezolanos que en buena hora prestaron sus servicios para una Venezuela de futuro. Personajes como Arnoldo Gabaldón Carrillo y Luis Razetti en la medicina, Juan Pablo Pérez Alfonzo en petróleo, Vicente Emilio Sojo y Teresa Carreño, en la música, José González Lander en ingeniería, son solo algunos pocos ejemplos de que independientemente de la situación institucional del país, existieron venezolanos que dedicaron sus vidas a una labor al servicio de otros, sin esperar nada a cambio, más allá de la labor cumplida. ¿Se acabaron ese tipo de venezolanos? No me lo creo. Me atrevo a decir que incluso los puede haber mejores ahora mismo. Pero debe existir el ambiente apropiado para que eso pueda florecer y multiplicarse. Y quienes son los responsables de construir ese ecosistema, al parecer pujan todavía por salir.

Será imposible reconstruir a Venezuela si la dirigencia que pretende sustituir a la que hay es exactamente igual o peor que ella. Es una matemática muy sencilla y una norma básica de gerencia ejecutiva: no compondrás lo que se rompió utilizando a quienes lo rompieron. Y si a los que llamas para hacerlo son socios de negocio de los que estaban, el resultado será el mismo o peor. Y eso es lo que estamos contemplando en la actualidad con la administración del Presidente Encargado.

De allí el llamado de muchas voces de conciencia que le han solicitado al Presidente Encargado de que se separe de toda militancia partidista, así como del grupo de partidos de la Asamblea Nacional, y forme un Gobierno de Unidad Nacional con todos los factores representativos de la sociedad, incluso aquellos que desde la oposición le han adversado, muy en especial con aquellas personas que los venezolanos consideran ahora mismo de indudable e irrefutable condición ética y moral. ¡Eso es fundamental! Los hay en todos los terrenos, en el económico, en el político, y en el social.

Esa decisión trascendental fortalecería su presidencia, le daría dirección y firmeza a esta loquera que ya pasa de 11 meses sin resultados, sin contar con el mensaje positivo de un golpe de timón y cambio de rumbo a la Comunidad Internacional, dando una muestra a los venezolanos de querer resolver nuestro problema, y cerrándole el paso a quienes quieren usar su presidencia para la corrupción. Un Gabinete de lujo unificado encontraría en horas (si no minutos) una solución y una acción contundente al problema de la usurpación de Maduro. ¿Difícil? Más difícil lo estamos pasando los venezolanos. Ya la “pichagua” se rompió y la corrupción no le deja otro camino a Juan Guaidó…

Caracas, 28 de Noviembre de 2019

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Venezuela, tres cursos de acción política

Por Luis Manuel Aguana

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En el ajedrez mezclado con rompecabezas de infinitas piezas en que se ha convertido la política venezolana, que ahora resulta continental, los venezolanos seguimos tratando de sacar conclusiones simplonas de tipo causa-efecto cuando la realidad apunta a una relación infinitamente más compleja y sistémica. Siempre he insistido que las respuestas no las vamos a encontrar en los mensajes de twitter de 240 caracteres, ni en los posicionamientos interesados de personajes que desde hace tiempo demostraron su incompetencia en el manejo de la crisis.

Cada uno de nosotros debe usar lo que Dios le puso en la cabeza y sacar sus propias conclusiones con su propio sistema de enlazar las cosas. Es por eso que más que convencer a nadie de una realidad, la responsabilidad de quienes todavía escribimos se debe centrar en colocarles los hechos y las situaciones a las personas para que estas se hagan su propio criterio. Eso por supuesto no excluye exponer el nuestro acerca de los problemas. Pero no le imponemos a nadie nuestro criterio que siempre es y será perfectamente debatible. Y en eso las redes son extraordinarias porque los mensajes pueden ir en ambos sentidos todo el tiempo.

¿Por qué digo todo esto? Porque cualquiera (y subrayo el cualquiera) puede expresar en las redes sociales sus criterios, fundamentados o no. Cualquiera que tenga un teléfono inteligente con WhatsApp, Twitter, Facebook o cualquier aplicación de redes sociales puede hacerlo, no solamente yo. Mi posición siempre ha sido que las opiniones (todo el mundo tiene una, como los ombligos) deben ser serias y fundamentadas, pero no todo el mundo lo hace, con lo cual hemos convertido la situación venezolana en algo realmente inmanejable. ¿Qué podemos hacer?

Creo que lo primero, metodológicamente hablando, es separar los problemas y considerarlos de manera aislada para estudiarlos. Eso es lo que se hace cuando se intenta resolver algo complejo: modelar el problema, aunque en el camino se escapen algunos detalles aun cuando sean importantes. Veamos en el país tres situaciones modeladas en tres bloques con diferentes enfoques.

La situación política nos ha traído –querámoslo o no- a casi terminar el año con el régimen en funciones. Guaidó y su combo del G4/MUD-FA han fracasado y sus intentos de revivir los legendarios y gloriosos momentos de las super marchas para dar al traste con el régimen también. Eso es un hecho después del 16N. El régimen sigue vivito y coleando. Visto así, ellos han triunfado en sostenerse y nosotros hemos fracasado en sacarlos.

La Comunidad Internacional aun sigue sosteniendo a la oposición oficial y es por eso que aun sobreviven al régimen en una suerte de “gobierno paralelo” a la espera de un desenlace, sin fecha probable de resolución. Y en ese limbo el gobierno avanza, y avanza muy bien. Tienen ahora su “Mesita” con Timoteo Zambrano a la cabeza, con intenciones serias de hacerse con la Directiva de la Asamblea Nacional para la próxima legislatura el 5 de enero de 2020 a maletinazo verde limpio, y continuar su camino firme a las elecciones parlamentarias del año que viene. En eso no se han detenido y la MUD-FA deshoja la margarita de si participar o no en esas elecciones parlamentarias que el régimen tiene como objetivo –Rectores negociados incluidos- aun cuando hayan dicho lo contrario. Recuerden a Guaidó diciendo que no participarían: “Nosotros no vamos a participar en ningún espacio que no abone una solución real al conflicto que vive Venezuela”, así respondió el presidente interino Juan Guaidó cuando se le preguntó sobre su participación en las elecciones parlamentarias de 2020, con una renovación del Poder Electoral.” (ver Efecto Cocuyo en https://efectococuyo.com/politica/presidenciales-o-parlamentarias-tres-claves-de-las-declaraciones-de-guaido/).

Pero las acciones de la Asamblea Nacional dicen lo contrario. Montaron el tinglado para la selección de los Rectores del CNE con los Diputados del PSUV que abandonaron sus cargos y por tanto son ilegítimos. Así está la conchupancia negociada del régimen con su oposición en la Asamblea Nacional, pero con una férrea postura opositora de la Fracción 16J, única que ha tenido hasta ahora una posición en defensa de los intereses de los venezolanos.

Dicho esto todo indica que tenemos en el próximo futuro una oposición oficial que va directo a unas elecciones con el régimen (parlamentarias, presidenciales o ambas) con un CNE de común acuerdo. Esto es, la materialización oficial de la convivencia con el régimen de Nicolás Maduro Moros.

Por otro lado tenemos otra oposición política que excluye esa posibilidad de convivencia. María Corina Machado, Diego Arria y Antonio Ledezma, los tres en conjunto o separadamente han insistido en una salida del régimen del poder antes de cualquier elección, aduciendo que es necesario que el Presidente Encargado sea liberado de sus ataduras partidistas y que designe un Gobierno de Unidad nacional con todos los factores del país a los fines de poder luchar adecuadamente para lograr la expulsión de Maduro y su régimen del poder.

Hay allí dos modelos políticos con cursos de acción muy diferentes. Sin embargo, existe un tercero, ciertamente hasta ahora poco visible, donde se encuentra una propuesta de la sociedad civil por una Consulta Popular Plebiscitaria al pueblo venezolano para el Cese de la Usurpación, en los términos y condiciones que ya hemos descrito en este blog. Sin embargo la diferencia de este con los dos anteriores es que la sociedad civil no busca ningún posicionamiento político. De hecho la idea es que el proceso consultivo conlleve a entregar hasta ahora el poder político a quien debería detentarlo de manera natural y legítima, esto es, al Gobierno Encargado de Juan Guaidó. Esto ha sido poco entendido, por el mismo Guaidó y sus seguidores, confundiéndonos con sus enemigos.

En los tres bloques modelados hay tres cursos de acción política claramente diferenciados. La oposición oficial aboga por unas elecciones CON Maduro en el Poder, mientras que la otra oposición, llamémosla radical (Machado, Arria, Ledezma), se plantean una lucha hasta salir del régimen, teniendo a Guaido, por ahora, como Presidente Encargado (cuestión que podría cambiar en cualquier momento). Y finalmente nosotros, los ciudadanos desde la sociedad civil, abogando porque todo esto lo decida el pueblo venezolano.

En mi opinión, después de descritos los hechos, no es aceptable una nueva elección estando en el poder los delincuentes que lo controlan, con lo cual me sumo a la lucha hasta salir del régimen para luego ir a unas elecciones libres después de fumigar el CNE. ¿Será posible eso si Juan Guaidó no se separa de la MUD-FA y ejerce constitucionalmente todas sus atribuciones como Presidente Encargado, para luchar y salir del régimen? Si Juan Guaidó no se separa de la MUD-FA y ellos insisten en una solución negociada a espaldas de los venezolanos, el país será una olla de presión inestable porque hasta los mismos chavo-maduristas saben que este régimen es inviable y jamás tendremos una solución pacífica y de convivencia ciudadana en Venezuela con delincuentes controlando el poder.

Considero muy baja la probabilidad que los jefes de los partidos desaten a Juan Guaidó para ejercer una Presidencia liberada de ataduras partidistas para lograr una solución definitiva al problema de Venezuela, cuando precisamente fueron ellos los que fabricaron el Estatuto de la Transición para realizar un gobierno parlamentario que no existe en nuestra Constitución. Asimismo considero que también es poco probable que acepten nuestra propuesta consultiva para el Cese de la Usurpación, si esta no se les impone como solución desde el exterior, porque aun no la han entendido (o si lo han hecho pero temen perder el control al ser los ciudadanos los protagonistas de ella).

Esto nos llevaría a los siguientes escenarios como posibles salidas: a) Que Juan Guaidó se alce con su Presidencia Encargada, porque al fin y al cabo él es el único responsable como designado por la Constitución (Art. 233), y realice ese Gobierno de Transición de amplia base que le solicitamos los venezolanos; y en el marco de ese gobierno convoque al pueblo a un proceso Constituyente que le de curso a la crisis, como lo hicieron los chilenos el 15 de Noviembre; o b) que no lo haga y los acontecimientos se lo lleven por delante, teniendo los ciudadanos, más temprano que tarde, que convocar al pueblo a ser consultado para resolver la crisis del país después de una ola de muerte y destrucción. En ese caso la consulta del pueblo debería incluir la sucesión del poder ya que ni Juan Guaidó ni la MUD-FA decidieron asumirlo.

Me he atrevido a simplificar en tres modelos básicos la compleja realidad política venezolana, pero podemos multiplicar por mucho esa complejidad al incluir lo que sucede fuera de nuestras fronteras. Por ejemplo, de triunfar la MUD-FA y el régimen con sus negociaciones de cohabitación (primer curso de acción), Venezuela seguirá siendo utilizada como base para la desestabilización del continente, elevando nuestra calificación como país potencialmente peligroso para la seguridad interna de los Estados Unidos. El resto se los dejo a su imaginación…

Caracas, 23 de Noviembre de 2019

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¿Y después del 16N qué?

Por Luis Manuel Aguana

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Definitivamente se evidencia el nivel del liderazgo político de un país por la calidad de las soluciones que le dan a los problemas que enfrentan. A pocas semanas del ataque del Foro de Sao Paulo a la democracia chilena, el 15 de Noviembre, ya la oposición y el gobierno del Presidente Sebastián Piñera diseñaron un acuerdo político en el Congreso chileno que puso fin a lo que se consideró en la región una grave fisura a la democracia del continente, dándole un curso civil y democrático a la crisis.

Tal y como lo señala nuestro amigo Antonio Sánchez García en una de sus últimas y esclarecedoras notas acerca de la crisis en su país natal: “La diferencia, la brutal diferencia entre los gestores de lo político en Chile, respecto de Venezuela y Cuba, países estos últimos incomparablemente menos dotados, cultos, experimentados y rigurosos en los combates amigo-enemigo que suelen caracterizar la gerencia de los asuntos públicos, es que en Chile los partidos e instituciones políticas, culturales y mediáticas dominan el arte de sublimar, metabolizar y digerir sus conflictos políticos sin que sus techos se vengan abajo…” (ver Antonio Sánchez García, El despertador barbudo en https://t.co/2UHipGMQUI?amp=1).

Efectivamente, ese país no solo está más desarrollado económicamente que el nuestro, sino más desarrollado políticamente. Fue capaz de “digerir” en horas el grave problema que tuvieron, dando con la mejor solución: consultarle a la Soberanía popular, que solamente reside en el pueblo chileno, la reconstrucción del Pacto Social, y que finalmente se establece en una nueva Constitución.

Aun cuando los políticos chilenos dominen “el arte de sublimar, metabolizar y digerir sus conflictos políticos sin que sus techos se vengan abajo” como afirma Sánchez García, ¿por qué les resulta tan difícil entender a los políticos venezolanos que la solución a nuestro conflicto también pasa por la participación de los ciudadanos? ¿Por qué insistir en desatar una ruptura violenta desde adentro para provocar el cambio? Lo del 23F, 30A y ahora el 16N con una marcha sin respaldo ciudadano, pretendió encender en las calles un conflicto que terminaría, de acuerdo a sus cálculos, en un desplazamiento del poder del régimen de Maduro.

Esa insistencia de repetir y repetir lo mismo, esperando resultados diferentes, es la definición “einsteniana” de locura, como bien lo indicó el genio. Y lo más grave es que intentan aplicar la misma solución “de calle” en las peores condiciones que jamás hemos tenido los venezolanos, y que se va agravando cada día que pasa con la fuga incesante del país de cientos de compatriotas, sumada a la más grave tragedia económica que Venezuela haya vivido en su historia. ¿Cómo puede llamar la oposición oficial a una calle “sin retorno” a un pueblo que se muere de hambre, que tiene que salir todos los días a arrancar casi del aíre cada bolívar devaluado para alimentarse? ¿En qué país vive Juan Guaidó y su gente? ¿Y después del 16N qué? ¡Qué falta de interpretación del momento político que vivimos!

¿Qué logró la oposición oficial el 16N más allá de la frustración y la molestia de los venezolanos? Los chilenos encaminaron su conflicto interno en días con una solución que les sirvió a todos. Y lejos de hacer comparaciones odiosas entre las situaciones de dos pueblos diferentes, nosotros, con el respaldo que jamás se le haya dado nacional e internacionalmente a político alguno en Venezuela, con esta oposición al frente, no hemos podido generar una salida en más de 10 meses. Y no creo que sea falta de imaginación. Los hechos han demostrado que los tiros van más bien por los lados de la corrupción y la cohabitación con el régimen, a espaldas de los intereses de los venezolanos.

Dada la importancia que ese acuerdo de Chile podría tener para Venezuela, me permitiré citar sus primeros 4 puntos, leídos públicamente del Acuerdo por la Paz y la nueva Constitución de Chile, presentado por el presidente del Senado chileno, Jaime Quintana (ver Histórico Acuerdo por una nueva Constitución, en https://www.youtube.com/watch?v=y9MiX7BsNO4):

“Ante la grave crisis política y social del país atendiendo la movilización de la ciudadanía y el llamado formulado por su Excelencia el Presidente Sebastián Piñera, los partidos abajo firmantes han acordado una salida institucional cuyo objetivo es buscar la paz y la justicia social a través de un procedimiento inobjetablemente democrático:

1.- Los partidos que suscriben este acuerdo vienen a garantizar su compromiso con el restablecimiento de la paz y el orden público en Chile y el total respeto de los Derechos Humanos y la institucionalidad democrática vigente;

2.- Se impulsará un Plebiscito en el mes de abril de 2020 que resuelva dos preguntas:

a) ¿Quiere Ud. una nueva Constitución? Apruebo – Rechazo

b) ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución?

i.- Convención Mixta Constitucional

ii.- Convención Constitucional

3.- La Convención Mixta Constitucional será integrada en partes iguales por miembros electos para el efecto y parlamentarios y parlamentarias en ejercicio;

4.- En el caso de la Convención Constitucional sus integrantes serán electos íntegramente para este efecto. La elección de los miembros de ambas instancias se realizará en el mes de octubre de 2020, conjuntamente con las elecciones Regionales y Municipales bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige las elecciones de diputados en la proporción correspondiente;

Solo dos preguntas se le harán al pueblo chileno para que este decida si desea o no un nuevo Pacto Social que resuelva sus diferencias políticas y sociales internas, y que luego se traducirán en un texto Constitucional que se adecue a los nuevos tiempos. De la misma manera como será ese órgano que en Venezuela llamamos Asamblea Nacional Constituyente, preguntando si incluirá o no a los diputados del actual Congreso de la República. Si los chilenos logran con eso resolver o no sus diferencias, lo decidirán ellos. Pero cualquier cosa que salga saldrá de lo que digan sus ciudadanos. ¡Ese es el verdadero fondo! ¡Eso es lo realmente importante! En Venezuela pediremos que el pueblo decida en su momento y como Chile, un proceso Constituyente de carácter Originario. En ANCO estamos comprometidos en eso. Pero primero hemos de salir del régimen usurpador con el poder que solo da la Soberanía Popular.

Eso es exactamente lo que hemos planteado desde ANCO: ¡Que el pueblo venezolano decida! La situación en Venezuela es mucho más compleja que en Chile dado que aquí estamos sometidos a un régimen delincuente con apoyo del terrorismo y los cárteles internacionales de la droga. Sin embargo la solución va exactamente en la misma dirección: someter a la consideración de los venezolanos, fuera y dentro del país, la ruta a seguir para resolver el problema. De allí que deberemos trabajar arduamente para encontrar la manera de que el pueblo venezolano se pronuncie.

Desde ANCO hemos planteado un procedimiento que termina en una consulta a la Soberanía Popular, y que posteriormente se cumpla el mandato del pueblo, a pesar del régimen. Ese procedimiento lo hemos descrito desde hace meses (ver Porqué un Plebiscito SI y unas Elecciones NO en Venezuela, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/07/porque-un-plebiscito-si-y-unas.html, y Plebiscito: Que el pueblo decida el cese de la usurpación, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/07/plebiscito-que-el-pueblo-decida-el-cese.html) por lo que no lo repetiré aquí. Sin embargo las preguntas mínimas que proponemos se adecuan a la trilogía que se anunciara al país el 23 de Enero:

“1) CESE DE LA USURPACIÒN  ¿Aprueba  Ud.  el cese inmediato de la usurpación de los poderes   ilegítimos que ejercen Nicolás Maduro Moros como Presidente,  la Asamblea Nacional Constituyente, el  Consejo Moral Ciudadano, el Tribunal Supremo de justicia, y el Consejo Nacional Electoral.?  (*)

(*) Se declara de manera expresa la voluntad de la ciudadanía con base en el principio de soberanía popular y los artículos 5,22,23 y 70 de la Constitución,  que asume como ilegítima la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el 03 de agosto de 2017 y por tanto todos sus actos nulos y sin eficacia, para iniciar el proceso de reparación de la soberanía popular y en el caso de no cesar esta usurpación autorizo a que los países asuman la obligación de tomar medidas para liberar y socorrer al pueblo de Venezuela y detener la violación de los derechos humanos conforme a la doctrina de la ONU y la aprobación por parte de la Asamblea Nacional del TIAR ya aprobado por la OEA.

2) GOBIERNO DE TRANSICION ¿Requiere y autoriza  Ud. al Ciudadano Presidente de la Asamblea Nacional en su carácter de Presidente Encargado de la República que conforme a la vigente Constitución  en el plazo de treinta días designe  un Gobierno  provisional de unidad nacional  para que inicien el cambio del modelo político administrativo y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela?

3) ELECCIONES LIBRES ¿Ordena Ud. que el gobierno provisional de transición, a la mayor brevedad posible, convoque y se celebren elecciones libres, justas, transparentes, con un nuevo sistema electoral y auditadas para legitimar el ejercicio del Poder Público en Venezuela, organizadas, dirigidas y vigiladas con la participación de una Nueva directiva del CNE,  del pueblo venezolano, sus organizaciones sociales, gremiales, civiles y políticas y la supervisión internacional?”

Estas preguntas se hallan en un proceso de revisión permanente y exhaustiva por un equipo jurídico y político de ANCO en todo el país, para ampliarlas y/o modificarlas; y le dan una idea a los venezolanos de que si existen personas en el país que pensamos en otra manera de plantear la salida de Nicolás Maduro Moros, sin esperar ni requerir de ellos más sacrificios de sangre en las calles de Venezuela, como consecuencia de la incapacidad y/o corrupción de la dirigencia política de la oposición oficial. Ojalá que Venezuela después del 16N entienda que solo se requiere que el pueblo reclame y exija con firmeza a sus representantes su derecho a la participación política establecida en la Constitución, sin interceptación de ninguna naturaleza. Eso es mucho más sensato que salir a las calles sin propósito, encabezados por gente que todavía cree que los venezolanos somos un atajo de pendejos sin criterio. Gracias a Dios el 16N las calles de Venezuela demostraron lo contrario.

Caracas, 17 de Noviembre de 2019

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WE, the People

Por Luis Manuel Aguana

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NOSOTROS, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer la Justicia, afianzar la Tranquilidad interior, proveer a la Defensa común promover el Bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad, estatuimos y sancionamos esta CONSTITUCIÓN para los Estados Unidos de América.” Así comienza el texto de la Constitución mas perfecta del mundo, la de los Estados Unidos de América aprobada el 17 de Septiembre de 1787, la que sin variar en mas de 200 años ha demostrado haber cumplido fielmente con las aspiraciones de quienes la aprobaron. NOSOTROS, EL PUEBLO, “WE, the people…” en su idioma original.

¿Y porque traigo a colación en este especial momento de Venezuela este texto histórico que ya le pertenece a la humanidad, no solo a los norteamericanos? Porque si algo demostraron los Padres Fundadores de la democracia mas perfecta del mundo es que los principios sobre los que realizaron su creación se fundamentó sobre algo que es imperecedero: la voluntad del pueblo. Y la voluntad popular, que nosotros traducimos luego como la Soberanía, pasa por encima de quienes en algún momento la puedan representar.

De una extraordinaria conferencia de apertura de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala en el año 2010, dictada por José Piñera (hermano del Presidente Sebastián Piñera), quien fuera ex ministro de Trabajo y Previsión Social de Chile y responsable de la reforma al sistema de pensiones de ese país, titulada “Los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América y lecciones para América Latina” (les sugiero encarecidamente a todos dedicar una hora de su tiempo para verla en http://newmedia.ufm.edu/pinerapadresfundadores, o leer la transcripción en mi blog en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/09/los-padres-fundadores-de-los-estados.html), se demuestra cómo una democracia como la norteamericana, ha perdurado y crecido fuerte en el tiempo, precisamente porque está construida sobre sólidos principios. Abordé ese tema hace más de 5 años (ver De Padres, Principios y Partidos, en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/09/de-padres-principios-y-partidos.html) y todavía tiene plena vigencia para Venezuela y Latinoamérica.

De esta conferencia se desprende que uno aportes fundamentales para la humanidad de los fundadores de esa democracia perfecta, en particular Thomas Jefferson (1743-1826), con la Declaración de Independencia norteamericana, fue establecer que los poderes de los gobiernos derivan de sus ciudadanos (“WE the people”). En segundo lugar, que los hombres “…nacen con derechos entregados por su Creador y esos derechos son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…Y que para asegurar esos derechos, los hombres instituyen gobiernos entre ellos, los cuales derivan sus poderes de los ciudadanos. “WE, the people”, de nuevo. En este sentido Jefferson define que es lo que debe defender y garantizar un gobierno: el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; y “que los hombres se organizan en gobiernos para proteger estos derechos”. De acuerdo con Piñera: O sea, Jefferson nos enseña que el poder, el objetivo legítimo de los gobiernos, – los gobiernos son el poder- es para proteger nuestros derechos. El objetivo legítimo de los gobiernos no es para que los políticos se enriquezcan o vivan una vida de privilegios o abusen con su poder. No, no, no. O hagan micromanejo de nuestras vidas; traten de enseñarnos a tomar desayuno, o traten de enseñarnos a nadar. No, no, no. Los gobiernos se instituyen entre los hombres para proteger esos derechos…”.

¿Porque toda esta explicación previa? Porque si algún país entiende el significado de la actuación de los ciudadanos para defender la libertad por encima de sus representantes, son precisamente los Estados Unidos. Está en su ADN. Los ciudadanos de los Estados Unidos han pasado por encima de sus gobiernos y representantes, y constitucionalmente los han cambiado haciendo renunciar a los corruptos. Eso es lo queremos hacer nosotros en Venezuela, no solo con el régimen de Nicolás Maduro Moros, sino ahora con la mafia que acompaña al Presidente Encargado Juan Guaidó, que ayer demostraron que prefieren traicionar el compromiso con el pueblo de salir de Nicolás Maduro primero, yendo a un arreglo de cohabitación con el régimen, siguiendo la doctrina Henry Ramos Allup de los “enclaves autoritarios”, de convivencia con Maduro y sus ladrones, inaceptable si queremos comenzar con una democracia limpia y con libertad, única manera para reconstruir a Venezuela. Esa doctrina es inaplicable porque parte del error conceptual de que esta es una dictadura corriente a la antigua usanza, y no una mafia criminal y terrorista internacional. Y si la están proponiendo como solución es porque son parte de ella.

Es por eso que nuestra propuesta de Consulta Popular Plebiscitaria pasa por el ejercicio DIRECTO de la Soberanía popular establecido en el Artículo 5 de nuestra Constitución. Y requerimos que la Comunidad Internacional entienda y nos apoye en que la Sociedad Civil tiene, no solo el derecho constitucionalmente establecido sino el deber de ejercer su Soberanía directamente, en virtud del agravamiento de la crisis que ha provocado régimen criminal que padece Venezuela y por las desviaciones a las que está incurriendo la Asamblea Nacional y el Presidente Encargado Juan Guaidó Marquez, retrasando criminalmente la solución de la crisis, negociando con un régimen delincuente y terrorista, y convocando a marchas que han demostrado su inutilidad y perdida de vidas venezolanas en los últimos años.

La Consulta Popular Plebiscitaria es una propuesta pacífica, constitucional y electoral de ejercicio directo de la Soberanía, que pasa por encima de lo que negocie con el régimen la representación de la Asamblea Nacional, Guaidó o cualquiera de sus funcionarios designados, y sus decisiones son vinculantes porque tienen el valor de la autodeterminación del propio pueblo venezolano. Eso debería ser un norte firme de actuación para el gobierno de los Estados Unidos y el resto de los países del mundo: exigir claramente al régimen y al Gobierno Encargado de Guaidó a que se sometan a la Soberanía Popular de los venezolanos por la vía de una Consulta Popular establecida en la Constitución, y administrada por los ciudadanos, so pena de continuar y profundizar las sanciones. Esta es una propuesta ciudadana clara y firme.

Debe entenderse que si el régimen cede a esta Consulta Popular, es porque ha doblado el brazo por la amenaza creíble de peores sanciones (incluyendo la intervención militar de carácter humanitario) e inmediatamente recibiremos todo el apoyo financiero y operativo necesario para realizarla dentro y fuera de Venezuela, así como la seguridad de que se respetará el mandato del pueblo soberano so pena de ejecutar esa intervención. No se podría realizar la Consulta si no se obtienen las seguridades necesarias de la Comunidad Internacional; pero también la Consulta Popular les daría a los países que deseen apoyarnos la autorización plena del pueblo a proceder en caso del desconocimiento del mandato.

Del resultado de esa Consulta se derivaría la ruta a seguir (Gobierno de Transición y Elecciones Libres) y la actuación de los países en relación con el problema venezolano. De allí, por ejemplo, cualquier país podría actuar, si así lo decide, bajo la autorización del propio pueblo, e intervenir militarmente para resolver la ayuda humanitaria o desalojar al régimen por la fuerza. No sería nadie sino el mismo pueblo el que decidiría autorizar el uso de la fuerza internacional. Eso sería inobjetable en el seno del mismo Consejo de Seguridad de la ONU. La Consulta Popular sería una presión focalizada desde afuera hacia adentro para lograr un desenlace de esta tragedia, cosa que no esta ocurriendo ahora.

El Presidente Encargado Juan Guaidó ya conoce esta propuesta y la ha desestimado por múltiples intereses y compromisos con los corruptos de lado y lado. Han estado intentando cuadrar un circulo imposible de cuadrar y el resultado ha sido el fracaso por una razón increíblemente simple: con delincuentes no se puede negociar, solo se actúa. Y ya se está empezando a confundir el Gobierno Encargado con el usurpador. No existe manera de resolver esta disyuntiva sin la intervención ordenada de los ciudadanos. Y dado que ya que esta intervención no se puede realizar por la vía del voto institucional, debido a que TODOS LOS PODERES ESTÁN PODRIDOS Y SECUESTRADOS, EN ESPECIAL EL ELECTORAL, los ciudadanos, los verdaderos dolientes de esta tragedia inaguantable, la podemos realizar directamente a través de los medios que la Constitución nos provee. Ya no es posible NINGUNA solución electoral, como tercamente se nos esta pretendiendo vender con la designación de los Rectores del CNE cuando lo que hay que hacer es desmontar completamente y construir de nuevo el sistema electoral.

No digo que será fácil, pero si esto se logra, si logramos convencer a los venezolanos y gobiernos del mundo de este principio fundamental que fue enunciado en 1787 en los Estados Unidos, de que la razón por la cual existen gobiernos es para garantizarnos a NOSOTROS, EL PUEBLO (“WE, the people”) el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, y que somos la razón por la cual ellos detentan el poder, entonces estaremos garantizando que cualquier gobierno que venga después se subrogue a los ciudadanos y tengamos un país verdaderamente democrático, en paz y con libertad para siempre. Estaremos poniendo aquí los caballos delante de la carreta porque creen equivocadamente que el poder que los políticos detentan es inamovible, cuando ese poder se los damos nosotros, NOSOTROS, EL PUEBLO (“WE, the people”) para garantizar nuestros derechos. Ni Maduro, ni Guaidó ni el G4-FA ni nadie, nos pueden coartar ese derecho. ¡Hagámoslo valer!

Caracas, 6 de Noviembre de 2019

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Un Gobierno de Transición Ciudadano

Por Luis Manuel Aguana

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“A confesión de parte, relevo de pruebas” es una frase conocida entre los abogados cuando ya no es necesario promover ninguna prueba adicional porque el acusado confesó. Y eso es exactamente lo que ayer hizo la oposición oficial en la Asamblea Nacional al confesar la negociación por elecciones con el régimen de Maduro, declarándose abiertamente en sesión permanente para el nombramiento de los rectores del CNE, decisión que va en un sentido completamente opuesto a la ruta acordada con los venezolanos el 23 de Enero, de cesar primero la usurpación del régimen, oficializando de esa manera la traición que hemos denunciado reiteradamente (ver Asamblea Nacional se declara en sesión permanente para buscar acuerdo por CNE, en https://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Asamblea-Nacional-se-declara-en-sesion-permanente-para-buscar-acuerdo-por-CNE-20191029-0054.html).

Como verán, no se declararon en sesión permanente para el “cese de la usurpación” sino para llevar a los venezolanos a unas elecciones CON EL RÉGIMEN DE NICOLÁS MADURO EN FUNCIONES. “A confesión de parte, relevo de pruebas”. A partir de hoy entonces los venezolanos hemos amargamente constatado que el Gobierno Encargado de Juan Guaidó, lejos de ser la solución, ha resultado ser parte del problema. Acaban de decirnos que ellos creen que los delincuentes les entregarán cualquier posición de poder por la vía de negociar el voto de los venezolanos. ¿Hasta cuando? ¿Cómo podemos creer que esto es inocente? Lo que he visto y oído en 20 años me permiten inferir que en Venezuela no hay nadie inocente en política y menos aún con el tamaño de la corrupción que se ha presentado aquí.

La tesis de la periodista Nitu Pérez Osuna en el programa de Patricia Poleo, en el sentido que este retraso criminal de no abordar el “cese de la usurpación” con la urgencia que los venezolanos necesitábamos –y todavía necesitamos- le ha dado suficiente oxigeno al régimen para subvertir los gobiernos de la región y agravar exponencialmente el problema, precisamente para quedarse, siguiendo la cartilla de Foro de Sao Paulo y ahora de Puebla, y los acuerdos firmados en Caracas (ver Agárrate, Guaidó no lo logró, en https://youtu.be/6pq5zwx3PXY). Podríamos concluir entonces que esta oposición incapaz tiene, además de habernos hecho perder un año para salir del régimen, la responsabilidad “culposa” del desastre financiado por Maduro en Chile, Ecuador, Perú, Argentina, Bolivia y por supuesto Colombia. Esta es una crisis monumental que requiere remedios monumentales.

En los círculos, reuniones, programas de opinión, foros públicos, donde hemos presentado la solución de convocar la Soberanía Popular a través del mecanismo de la Consulta Popular administrada por la Sociedad Civil y el mismo pueblo de Venezuela, establecida en la Constitución, lo hemos hecho con la convicción de que esta es la vía para resolver el “Cese de la Usurpación”: convocar a los venezolanos para que decidan su futuro, sin interceptación de su Soberanía.

Lo hemos hecho en la creencia de que una vez estando fuera el régimen y sus criminales, logremos entregarle el poder en un Gobierno de Transición a quien el pueblo designó el 23 de Enero, como su Presidente Encargado Constitucional legítimo y su equipo de trabajo. Pero ahora, ¿cómo puedo promover que sea el pueblo quien le entregue el poder a quienes defraudaron esa confianza el día de ayer en la Asamblea Nacional, al haber modificado en nuestra cara por razones inconfesables la ruta prometida a ese pueblo que se ha pasado un año esperando por un “cese de la usurpación” que no llega porque esta siendo negociado con unos criminales? ¿Donde dejamos los muertos, las enfermedades, el sufrimiento, la hiperinflación, el éxodo inhumano y el hambre de todo un año de inacción? ESO NO ES ACEPTABLE.

Después de ayer Juan Guaidó y los partidos que lo acompañan no están a la altura política de representar en ningún Gobierno de Transición, a este noble pueblo que les dio su confianza y respaldo el 23 de Enero de 2019 para detener esta masacre que está protagonizando Maduro en Venezuela, y que ayer confesó que prefiere negociar con él los votos de los venezolanos, absteniéndose de tomar las decisiones trascendentales que se le han solicitado para expulsar a los criminales de Venezuela. ¿Cómo le confiamos un Gobierno de Transición a esa gente sin esperar que negocien la República y se garanticen la continuidad en el poder después de esa Transición?

Sin cambiar ni un milímetro la ruta que hemos propuesto de convocar al pueblo soberano a una Consulta Popular Plebiscitaria para el “Cese de la Usurpación”, y que ya hemos explicado -y que seguiremos explicando- porque sigue en su esencia la trilogía prometida, será ahora necesaria una modificación para que el pueblo se pronuncie acerca de cómo debe integrarse ese Gobierno de Transición, una vez que el régimen sea expulsado por el mandato del Soberano del pueblo, antes de la convocatoria a unas Elecciones Libres.

A partir de ayer el diseño de la Consulta Popular Plebiscitaria deberá ser tal naturaleza que lleve al pueblo a decidir quien o quienes deberán conducir la República en un Gobierno de Transición y las condiciones en que lo harán, para garantizar que no existirán desviaciones, trampas o traiciones de aquellos que resulten designados por la voluntad del pueblo para detentar el poder en Venezuela durante ese período. Pero eso no se puede hacer con gente que venda las aspiraciones de un pueblo por razones políticas o de corrupción como se acaba de demostrar, sino con personajes de incontestable reconocimiento que presten un concurso ciudadano al bienestar de los venezolanos. Si el Gobierno Encargado de Juan Guaidó tenia esa prerrogativa después del 23E, desde ayer dejó de tenerla por su desempeño. Ahora esa Consulta Popular Plebiscitaria deberá resultar en una solución que no asome parcialidad política alguna en su desarrollo, y de como resultado un Gobierno de Transición Ciudadano, a los fines de restablecer la vigencia de la Constitución, llevando a los venezolanos a unas Elecciones Libres sin ningún ventajismo. Solo así tendrá la credibilidad de todos.

Caracas, 30 de Octubre de 2019

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